
Una transferencia bancaria internacional consiste en enviar fondos desde una cuenta en un país a otra cuenta en el extranjero, siguiendo la moneda de destino y los procedimientos estipulados. Este tipo de operación transfronteriza suele realizarse mediante bancos a través de la red SWIFT, que transmite las instrucciones de pago para la liquidación y compensación de fondos.
Las transferencias internacionales se utilizan habitualmente para pagar matrículas en el extranjero, salarios transfronterizos y liquidar facturas comerciales de empresas. A diferencia de las transferencias nacionales, las internacionales requieren considerar factores como el tipo de cambio, las tarifas por transacciones internacionales y los controles de cumplimiento, que afectan directamente tanto el coste como el tiempo de llegada de los fondos.
Las transferencias internacionales suelen gestionarse a través del sistema SWIFT. SWIFT es una red global de mensajería entre bancos, un “sistema de mensajería financiera” seguro que transmite las instrucciones de pago pero no transfiere fondos directamente.
El movimiento real de los fondos depende de los bancos corresponsales (también llamados intermediarios). Si el banco remitente y el receptor no tienen relación directa, intervienen uno o varios bancos corresponsales para transmitir los fondos. Cada intermediario adicional puede generar tarifas extra y retrasos.
El proceso habitual es: el banco emisor debita los fondos y envía un mensaje SWIFT; los bancos corresponsales compensan los fondos según sus relaciones y la moneda implicada; finalmente, el banco receptor acredita la cuenta del beneficiario. Si se requiere conversión de moneda, suele realizarse en el banco emisor o en un intermediario, aplicando los tipos de cambio bancarios vigentes.
El coste de una transferencia internacional incluye varios elementos: tarifas de transferencia, tarifas de bancos intermediarios (corresponsales), margen de tipo de cambio (spread) y posibles cargos del banco receptor. Los bancos ofrecen opciones para distribuir las tarifas: OUR, SHA o BEN. OUR implica que el remitente paga todas las tarifas, SHA reparte los costes entre remitente y destinatario, y BEN significa que el destinatario asume todas las tarifas.
El “margen de tipo de cambio” es un coste adicional que los bancos suman al tipo base, funcionando como un coste oculto en la conversión de moneda. Según el seguimiento del Banco Mundial, el coste total de las remesas personales transfronterizas de pequeño importe ha descendido en los últimos años, pero suele situarse entre el 5 % y el 7 % según la moneda y el canal de pago (fuente: World Bank Cross-Border Remittance Monitoring).
Ejemplo: Para enviar 1 000 USD de País A a País B, el banco remitente cobra una tarifa fija, los bancos corresponsales deducen cargos intermediarios, la conversión de moneda aplica un spread y el banco receptor puede aplicar una tarifa de entrada. Seleccionar la opción OUR garantiza que el destinatario reciba el importe íntegro, pero aumenta el coste total para el remitente.
Las transferencias internacionales requieren información detallada de la cuenta del beneficiario y documentación para cumplir con los requisitos regulatorios. Los datos principales son: nombre del beneficiario, nombre del banco receptor, código SWIFT/BIC (identificador bancario), IBAN o número de cuenta y dirección del banco receptor.
En la mayoría de jurisdicciones también se exige una declaración del motivo del pago y el origen de los fondos como parte del cumplimiento KYC/AML (Conozca a su cliente/Prevención de blanqueo de capitales). Se puede requerir documentación adicional como identificación, contratos o facturas, avisos de matrícula, etc., para verificación.
Los fondos de una transferencia internacional suelen llegar en 1–3 días hábiles, aunque pueden retrasarse por factores como el tipo de moneda, el número de bancos intermediarios, festivos o revisiones de cumplimiento.
Los factores clave que afectan la rapidez son: horarios de corte bancario en días de transacción, fines de semana y festivos internacionales, si se requiere diligencia adicional, y si las operaciones implican regiones sancionadas o países de alto riesgo. Las transferencias entre bancos con relación directa y monedas como USD o EUR suelen procesarse más rápido.
Los principales riesgos de las transferencias internacionales incluyen información incorrecta, falta de transparencia en la ruta de los fondos y bloqueos por cumplimiento. Un error en el nombre del beneficiario o el número de cuenta puede provocar la devolución o retraso de los fondos. Las transferencias con entidades sancionadas o sectores de alto riesgo pueden ser bloqueadas o requerir documentación adicional.
El fraude también es un riesgo: por ejemplo, estafadores pueden hacerse pasar por escuelas o proveedores para facilitar datos bancarios falsos. Las fluctuaciones de moneda pueden afectar el importe final recibido. Para reducir riesgos, conviene realizar primero una transferencia de prueba, verificar los datos del destinatario por canales oficiales y conservar contratos o facturas para referencia futura.
Las transferencias bancarias internacionales tradicionales dependen de bancos y la infraestructura SWIFT, con regulación consolidada pero costes y velocidad afectados por intermediarios. Las transferencias de stablecoins utilizan activos cripto vinculados a monedas fiduciarias (como USDT) en blockchain, ofreciendo liquidación casi instantánea y tarifas transparentes en cadena.
Las stablecoins son tokens vinculados a monedas fiduciarias como USD. Las transferencias se realizan en cadena; los destinatarios necesitan acceso a canales locales regulados para convertir stablecoins a moneda fiduciaria. En comparación: las transferencias bancarias ofrecen cumplimiento sólido y compatibilidad con cuentas tradicionales; las transferencias de stablecoins destacan por rapidez y transparencia, pero dependen de la disponibilidad local de rampas reguladas para cumplir la normativa.
En la práctica, los usuarios pueden utilizar las funciones de trading fiat y depósito/retiro de Gate para convertir moneda local en USDT, transferirlo en cadena al destinatario, quien lo convierte de nuevo en fiat mediante canales regulados. Es fundamental que todas estas operaciones cumplan la normativa y fiscalidad local.
Para particulares, las transferencias internacionales se utilizan para pagar matrículas o alquileres en el extranjero, o para mantener gastos familiares fuera del país. Al pagar matrículas, rellene los formularios de pago con la información bancaria oficial facilitada por la escuela y adjunte registros académicos o facturas para la revisión de cumplimiento.
Los freelancers que reciben pagos de empresas se benefician del ingreso directo en cuentas bancarias locales con la documentación adecuada. Si se opta por stablecoins, conviene cambiarlas a moneda fiduciaria en plataformas reguladas como Gate y declararlo para fines fiscales.
Para empresas (por ejemplo, pagos de importación), las transferencias internacionales se ajustan a contratos, declaraciones aduaneras y facturas para cumplir con auditorías. Para pagos transfronterizos pequeños frecuentes (micropagos), las stablecoins pueden ofrecer mayor rapidez y menor coste; sin embargo, siempre debe garantizarse el cumplimiento de la política empresarial y la aprobación regulatoria.
Paso 1: Verifique la información del destinatario. Revise el nombre del beneficiario (debe coincidir con la cuenta), código SWIFT/BIC, IBAN o número de cuenta y dirección bancaria; confirme con el destinatario o el banco si es necesario.
Paso 2: Prepare la documentación de respaldo. Reúna contratos, facturas, avisos de matrícula o nóminas con antelación; declare el motivo del pago y origen de los fondos para reducir bloqueos de cumplimiento.
Paso 3: Elija la asignación de tarifas y la ruta. Confirme el acuerdo OUR/SHA/BEN con su banco; consulte sobre relaciones directas con bancos corresponsales y servicios urgentes; evalúe tipos de cambio y costes totales.
Paso 4: Gestione el riesgo de tipo de cambio. Para importes elevados, consulte con el banco sobre fijar el tipo de cambio o fraccionar las transferencias; si usa stablecoins, fije el precio antes de convertir a fiat.
Paso 5: Realice primero una transferencia de prueba. Envíe una pequeña cantidad inicialmente para verificar la información y el plazo de procesamiento antes de transferir sumas mayores; así se reduce el riesgo de devoluciones o retrasos.
Las transferencias bancarias internacionales son la mejor opción para liquidaciones en cuentas tradicionales con documentación completa y soporte para auditoría; las remesas con stablecoins resultan ideales para micropagos transfronterizos rápidos, transparentes y frecuentes. Aunque el coste global de las remesas ha descendido en los últimos años, persisten diferencias importantes en tarifas, rapidez y cumplimiento.
Al decidir entre opciones, valore el motivo del pago y los requisitos de cumplimiento, si el destinatario acepta stablecoins y la disponibilidad local de rampas on/off-chain. Gate ofrece servicios de trading fiat y depósito/retiro para facilitar rutas de stablecoins, pero siempre debe asegurarse el cumplimiento de la normativa y fiscalidad local. Analice cuidadosamente coste, rapidez y necesidades de cumplimiento; verifique la información y documentación para maximizar el éxito y proteger sus fondos.
Las transferencias internacionales suponen el movimiento de fondos entre países y monedas diferentes, con conversiones de divisa y procesos de liquidación internacional. Las transferencias nacionales se realizan dentro de un mismo país y moneda. Las transferencias internacionales pasan por varias instituciones financieras (como bancos corresponsales), lo que genera tiempos de procesamiento más largos y tarifas más complejas, aunque permiten el movimiento global de fondos.
Sí. Durante una transferencia internacional, los fondos pueden convertirse dos veces: de la moneda local del remitente a una intermediaria (como USD) y luego a la moneda del destinatario. Los cambios de tipo de cambio en este proceso pueden afectar el importe final acreditado. Para reducir este riesgo, considere fijar el tipo de cambio por adelantado o utilizar contratos a plazo.
Las causas más habituales son datos incorrectos del destinatario (números/nombres de cuenta no coincidentes), controles de divisas en el país receptor, importes que superan umbrales de supervisión o rechazo por parte del banco receptor. Verifique siempre los datos completos del destinatario, conozca la normativa local de divisas, conserve los registros de remesas y consulte con su banco o asesor profesional si es necesario.
Normalmente no. Para cantidades pequeñas (por ejemplo, unos cientos de dólares), las tarifas fijas (de transferencia, intermediarios) representan un porcentaje elevado del total, reduciendo significativamente el importe recibido. Suele ser mejor acumular sumas mayores antes de transferir o utilizar alternativas de bajo coste como stablecoins digitales para pagos transfronterizos pequeños.
Depende de la legislación fiscal de su país y el importe transferido. Por lo general, las transferencias internacionales superiores a ciertos límites deben declararse (como el FBAR en Estados Unidos); no hacerlo puede conllevar sanciones. Consulte con la autoridad fiscal local o un contador certificado para conocer sus obligaciones específicas de declaración.


