Según informa Jinse Finance, Justyna Zabinska-La Monica, directora sénior y responsable de indicadores de ciclos económicos de la Conference Board de EE. UU., señaló que en septiembre los indicadores económicos líderes de EE. UU. volvieron a descender, lo que supone el segundo mes consecutivo de caída. La debilidad de las expectativas de consumidores y empresas dominó la contracción general del índice. Los principales factores que lastraron el indicador fueron las expectativas de los consumidores, el índice de nuevos pedidos del ISM, los nuevos pedidos de bienes de consumo y materias primas manufacturados, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo y la curva de rendimiento. No obstante, algunos indicadores también aportaron contribuciones positivas, como los precios de las acciones, el índice líder de crédito y los nuevos pedidos de bienes de capital no relacionados con la defensa y excluyendo aviones. La tendencia del indicador sugiere que la actividad económica de EE. UU. se ralentizará entre finales de 2025 y principios de 2026. En general, el crecimiento económico sigue siendo frágil y desigual, y las empresas se enfrentan al doble desafío de los ajustes en la política arancelaria y la disminución del impulso del consumidor. Se prevé que el PIB de EE. UU. crecerá un 1,8% en 2025 y se desacelerará aún más hasta el 1,5% en 2026.