En Davos, donde se celebra el Foro Económico Mundial, el equipo de Coinbase liderado por Armstrong se enfrenta de manera acalorada con el gobernador del Banco Central de Francia en torno a la norma de Bitcoin y la regulación de los activos criptográficos.

robot
Generación de resúmenes en curso

En el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde se reúnen las élites mundiales, se decide la dirección de las nuevas industrias. La mesa redonda sobre tokenización de esta vez se desarrolló en una dirección inesperada. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, y el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, protagonizaron un acalorado debate sobre si pagar intereses en stablecoins, e incluso sobre el papel que Bitcoin debe jugar en el sistema financiero global.

Esta discusión no fue solo un diálogo académico, sino que puso de manifiesto un conflicto fundamental de valores que puede determinar el futuro de las finanzas globales. La disputa se centró en tres temas complejos: la hegemonía de los activos digitales en EE. UU., la estabilidad financiera en Europa y el equilibrio entre regulación e innovación.

Conflicto sobre los intereses en stablecoins: competitividad vs estabilidad financiera

El primer foco de tensión en la mesa fue si los tokens vinculados a monedas fiduciarias deberían pagar intereses a sus titulares. Aunque parecía un asunto técnico, quedó claro que en realidad se trataba de un problema fundamental relacionado con la competitividad económica entre países, la protección del consumidor y la seguridad del sistema financiero.

Armstrong posicionó las stablecoins con intereses como un elemento imprescindible para mantener la ventaja estratégica de EE. UU. Su argumento se basaba en dos pilares: primero, la obtención de beneficios a nivel del consumidor; y segundo, la consolidación de la ventaja competitiva entre naciones. “Que los consumidores puedan obtener mayores ingresos es, en principio, correcto. Al mismo tiempo, China ya ha anunciado que otorgará intereses a su CBDC. Si las stablecoins bajo regulación estadounidense prohíben pagar intereses, los proyectos extranjeros que sí los ofrezcan tendrán ventaja”, explicó Armstrong, desde una perspectiva que combina los mecanismos del mercado y la competencia de poder entre países.

Por otro lado, Villeroy de Galhau resaltó las amenazas potenciales para todo el sistema financiero. Su preocupación era que las stablecoins emitidas por el sector privado, al ofrecer intereses, puedan socavar la estabilidad del sistema bancario tradicional. Desde su posición de liderazgo en la política financiera europea, afirmó que el euro digital no debería participar en la competencia por intereses. “El objetivo público debe ser mantener la estabilidad del sistema financiero”, declaró, mostrando una postura firme y sencilla.

Tensión en torno a la ley CLARITY y el entorno regulatorio en EE. UU.

Durante la reunión, surgió otro tema importante: la disputa política en EE. UU. sobre la ley CLARITY, un proyecto de regulación de activos digitales. La semana pasada, Coinbase retiró su apoyo a esta ley, lo que generó revuelo en la industria.

Cuando el moderador mencionó esta retirada, Armstrong reaccionó defensivamente. Justificó la decisión como “una resistencia a la interferencia de los lobbies bancarios”. Su declaración llevó a defender que las autoridades regulatorias estadounidenses deben tratar el sector de activos digitales en igualdad de condiciones con el sistema bancario tradicional. “El proceso legislativo en EE. UU. está avanzando de manera saludable en cuanto a la estructura del mercado. No es un estancamiento, sino una fase de negociaciones de buena calidad”, afirmó Armstrong, subrayando que la discusión seguía en curso.

No obstante, detrás de este fenómeno hay una división más profunda en la industria. Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, propuso un enfoque más armonioso. Comentó que “la competencia en sí misma es saludable y que un entorno de competencia justa es importante”, pero también señaló la necesidad de una “justicia bidireccional”. Es decir, que las empresas de activos digitales deben cumplir con las mismas regulaciones que los bancos, y viceversa. Esta propuesta equilibrada no era solo un compromiso, sino que sugería una forma ideal de integración del sector.

La disputa sobre la base de Bitcoin: dilema de descentralización y soberanía

El debate más intenso fue sobre la naturaleza y el papel de Bitcoin. Armstrong propuso convertirlo en un sistema de respaldo, similar al patrón oro, en respuesta a la depreciación de las monedas fiduciarias. Este sistema, llamado “bitcoin estándar”, vincularía el valor de la moneda a un solo activo, en este caso, Bitcoin.

Villeroy de Galhau reaccionó en contra de esta idea. Basó su argumento en la doctrina clásica de que la política monetaria es inseparable de la soberanía nacional. “La política monetaria y la moneda son parte de la soberanía. En una sociedad democrática, las instituciones elegidas democráticamente deben decidir la política monetaria”, afirmó. Además, defendió que la independencia del banco central genera confianza en el mercado.

La discusión se tornó técnica y surgieron malentendidos. Villeroy de Galhau asumió que Bitcoin era emitido por “entidades privadas”, mientras que Armstrong corrigió rápidamente: “Bitcoin es un protocolo descentralizado, sin emisores. Nadie puede controlarlo. En este sentido, Bitcoin es aún más independiente que la independencia del banco central”, explicó.

Villeroy de Galhau rechazó esta postura y advirtió que las monedas privadas sin regulación podrían representar una amenaza política, especialmente para los países en desarrollo. Su preocupación era que depender de emisores extranjeros y perder la soberanía monetaria reprodujera los problemas estructurales que causó el patrón oro en su momento.

Acuerdo sobre el equilibrio entre innovación y regulación

A pesar de las disputas, se empezó a formar un entendimiento común. El CEO de Standard Chartered, Bill Winters, ofreció una visión práctica favorable a la industria de activos digitales. Señaló que para que los tokens funcionen como reserva de valor, los intereses son imprescindibles, y sin ellos, su atractivo se reduce significativamente. Este comentario indicaba que incluso en el sector bancario hay una comprensión creciente de los activos digitales.

Finalmente, todos los panelistas coincidieron en que la innovación y la regulación deben coexistir en el futuro. Ripple’s Garlinghouse valoró este acuerdo como “una discusión activa, pero con una dirección positiva”. La discusión no fue solo una confrontación, sino una profundización en la comprensión mutua.

Este panel en el Foro Económico Mundial dejó claro que los líderes del sector de activos digitales, como Armstrong, no solo impulsan nuevas tecnologías, sino que también consideran la reconstrucción del sistema financiero global. Temas como stablecoins, Bitcoin y marcos regulatorios, que parecen distintos, en realidad representan diferentes aspectos del mismo gran problema: la competitividad de EE. UU. en la economía global, el equilibrio entre innovación y estabilidad financiera, y la compatibilidad con la supervisión democrática.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
0/400
Sin comentarios
  • Anclado

Opera con criptomonedas en cualquier momento y lugar
qrCode
Escanea para descargar la aplicación de Gate
Comunidad
Español
  • 简体中文
  • English
  • Tiếng Việt
  • 繁體中文
  • Español
  • Русский
  • Français (Afrique)
  • Português (Portugal)
  • Bahasa Indonesia
  • 日本語
  • بالعربية
  • Українська
  • Português (Brasil)