El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y otros cinco departamentos han publicado recientemente la “Opinión sobre el fortalecimiento de la capacidad de la industria de las comunicaciones de información y el apoyo al desarrollo de la infraestructura de baja altitud” (en adelante, la “Opinión”), lo que ha vuelto a centrar la atención del mercado en la industria de baja altitud. Combinando los datos más recientes del sector, desde la lógica política, avances tecnológicos, situación actual de la industria, perspectivas futuras y líneas principales de desarrollo, analizamos en profundidad la lógica de desarrollo de la economía de baja altitud para 2026.
¿Qué ha ocurrido? La política como catalizador
Recientemente, la “Opinión” publicada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y otros cinco departamentos envió una señal clave: en la competencia de la economía de baja altitud, la segunda mitad se centrará en la infraestructura digital de “fusión de percepción y comunicación”.
Esta política establece claramente que se debe fortalecer la innovación en la integración de equipos de baja altitud y comunicaciones de información, promoviendo la compatibilidad y verificación de módulos 5G/5G RedCap con vehículos aéreos de baja altitud. La lógica comercial detrás es muy clara: los vehículos de vuelo de baja altitud (eVTOL, drones) para lograr operaciones comerciales a gran escala y alta frecuencia, primero deben resolver los problemas de “ver, controlar y evitar colisiones”.
① La política enfatiza el impulso al desarrollo de la industria 5G-A y la maduración de la tecnología de fusión perceptiva. Esto significa que las estaciones base ya no serán solo torres de transmisión, sino nodos de percepción con función de radar, capaces de monitorear en tiempo real la posición, velocidad y trayectoria de los vehículos de baja altitud.
② Promover la adaptación de módulos 5G RedCap (5G liviano), para garantizar comunicaciones de baja latencia y reducir significativamente los costos de hardware de comunicación de los vehículos aéreos de baja altitud. Esto es crucial para lograr el efecto de escala de “millones de máquinas en vuelo” en el futuro.
③ Explorar el desarrollo de módulos integrados que fusionen funciones de comunicación, navegación y vigilancia de baja altitud. Esto indica que los vehículos pasarán de tener “sensores dispersos” a una “integración altamente unificada”.
En diciembre de 2025, se aprobó oficialmente la nueva versión de la “Ley de Aviación Civil”, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026. Esto incorpora formalmente la “economía de baja altitud” en el marco legal nacional, aclarando que la división del espacio aéreo debe considerar el desarrollo de la economía de baja altitud, proporcionando garantías institucionales para la asignación de recursos y la certificación de aeronavegabilidad. La implementación de la ley representa un cambio cualitativo en la certidumbre del sector. Después de julio de 2026, todos los ciclos comerciales tendrán límites claros.
¿Por qué es importante? Reconstrucción del valor de crecimiento en el espacio tridimensional
La economía de baja altitud se ha incluido como una “industria emergente estratégica” y un ejemplo de “nueva productividad de calidad”, porque resuelve el problema del valor de espacio en un contexto de recursos terrestres cada vez más escasos. Durante mucho tiempo, el espacio aéreo de baja altitud en nuestro país ha estado en estado de “bloqueo”. Las medidas especiales desplegadas por el Comité Central de Control del Espacio Aéreo en 2025 y la construcción de plataformas regulatorias a nivel nacional esencialmente buscan monetizar y convertir en productividad estos activos latentes.
Tomando como ejemplo la logística: a finales de 2025, los pedidos acumulados de drones de Meituan superaron las 780,000, con un crecimiento mensual promedio del 65% en todo el año. Esta mejora en eficiencia no solo representa un salto en velocidad, sino también una reducción estructural en los costos de distribución.
Según los planes de las autoridades locales, solo en Shanghái se proyecta que para 2028 el tamaño de la industria principal alcance los 80 mil millones de yuanes, impulsando inversiones en la cadena industrial por más de 20 mil millones. Shenzhen, por su parte, ha establecido un objetivo de producción de más de 130 mil millones para 2026. La velocidad de crecimiento en el contexto económico actual es extremadamente escasa.
A partir de 2026, la economía de baja altitud presenta las siguientes características destacadas:
① Hardware: La certificación de aeronavegabilidad entra en una fase de “producción en masa”. El EH216-S de EHang logró en 2025 obtener las “cuatro certificaciones” y comenzó su comercialización. Para 2026, fabricantes líderes como Yufeng, Fengfei y Wolante esperan completar la certificación de tipo (TC) o estar en las etapas finales de certificación, con pedidos de cientos de unidades comenzando a entregarse.
② Software: Gestión del espacio aéreo más precisa. Las plataformas de gestión del espacio aéreo de nivel provincial y municipal ya están en línea, con zonas de vuelo detalladas. Para 2026, la gestión del espacio aéreo pasará de un “control estático” a una “coordinación dinámica en tiempo real” para soportar vuelos a gran escala y alta frecuencia.
③ Infraestructura: Densificación anual. Shenzhen planea construir más de 1200 puntos de despegue y aterrizaje de baja altitud para finales de 2026, y abrir más de 1000 rutas comerciales. Esta densidad indica que la construcción de infraestructura de baja altitud ha acelerado significativamente.
Las cinco principales tendencias de desarrollo de la economía de baja altitud en el futuro son cada vez más claras: gestión del espacio aéreo más detallada; infraestructura densamente desplegada; logística de baja altitud en rápido crecimiento; capacidades tecnológicas en constante mejora; y los eVTOL avanzando hacia operaciones comerciales. Se espera que esto impulse el desarrollo acelerado de toda la industria.
¿Qué seguir? Análisis del ritmo de eventos y nodos industriales
Debemos identificar con precisión las etapas clave de “gran pendiente y nieve profunda” en la industria. Se recomienda centrarse en las tres principales direcciones de desarrollo de la economía de baja altitud:
① Barreras altas en fabricación y tecnología central
Fabricantes de eVTOL: priorizar empresas líderes que ya hayan obtenido certificación de aeronavegabilidad o tengan una colaboración profunda con las autoridades, y capacidad de producción en masa.
Sistemas de propulsión de alta densidad energética: las baterías de estado sólido o semi-sólido serán las variables tecnológicas clave en 2026, determinando si los eVTOL pueden tener valor comercial en vuelos interurbanos.
Materiales ligeros: los vehículos de baja altitud son extremadamente sensibles a la relación peso-potencia; la penetración de materiales compuestos ligeros como la fibra de carbono experimentará un auge.
② Infraestructura y “vasos sanguíneos digitales” — 5G-A y fusión perceptiva
Según la última “Opinión” del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, debemos prestar atención a:
Proveedores de equipos de actualización de estaciones base: aquellos que puedan ofrecer estaciones base integradas 5G-A y percepción, y grandes fabricantes de equipos de comunicación y sus proveedores.
Proveedores de módulos de fusión: empresas capaces de desarrollar y producir en masa módulos integrados de comunicación, navegación y vigilancia.
Plataforma digital de baja altitud (SILAS): similar a un “sistema operativo” para baja altitud, como el sistema SILAS en construcción en Shenzhen, que funciona como el cerebro de la gestión y operación del espacio aéreo.
③ Nodos temporales clave
1 de julio de 2026: entrada en vigor de la nueva “Ley de Aviación Civil”. Este será el catalizador más fuerte para elevar el valor central de toda la industria.
Q3/Q4 de 2026: apertura de rutas con miles o decenas de miles de vuelos en ciudades clave. Es un indicador clave para verificar si el ciclo comercial puede generar beneficios.
Emisión de certificados TC a los principales fabricantes: cada certificado TC obtenido representa un avance de la empresa desde “desarrolladora” a “fabricante”.
En resumen, la industria de la economía de baja altitud en 2026 se encuentra en una fase de “tripla bonanza” de beneficios tecnológicos, políticos y legales. Es una narrativa macro que involucra redistribución de recursos del espacio aéreo, integración profunda de tecnologías de la información y comunicación (TIC), y sustitución de importaciones en manufactura avanzada.
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Economía de baja altitud 2026 — De la "implementación sistemática" a la "economía a gran escala" en un punto de inflexión
El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y otros cinco departamentos han publicado recientemente la “Opinión sobre el fortalecimiento de la capacidad de la industria de las comunicaciones de información y el apoyo al desarrollo de la infraestructura de baja altitud” (en adelante, la “Opinión”), lo que ha vuelto a centrar la atención del mercado en la industria de baja altitud. Combinando los datos más recientes del sector, desde la lógica política, avances tecnológicos, situación actual de la industria, perspectivas futuras y líneas principales de desarrollo, analizamos en profundidad la lógica de desarrollo de la economía de baja altitud para 2026.
Recientemente, la “Opinión” publicada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y otros cinco departamentos envió una señal clave: en la competencia de la economía de baja altitud, la segunda mitad se centrará en la infraestructura digital de “fusión de percepción y comunicación”.
Esta política establece claramente que se debe fortalecer la innovación en la integración de equipos de baja altitud y comunicaciones de información, promoviendo la compatibilidad y verificación de módulos 5G/5G RedCap con vehículos aéreos de baja altitud. La lógica comercial detrás es muy clara: los vehículos de vuelo de baja altitud (eVTOL, drones) para lograr operaciones comerciales a gran escala y alta frecuencia, primero deben resolver los problemas de “ver, controlar y evitar colisiones”.
① La política enfatiza el impulso al desarrollo de la industria 5G-A y la maduración de la tecnología de fusión perceptiva. Esto significa que las estaciones base ya no serán solo torres de transmisión, sino nodos de percepción con función de radar, capaces de monitorear en tiempo real la posición, velocidad y trayectoria de los vehículos de baja altitud.
② Promover la adaptación de módulos 5G RedCap (5G liviano), para garantizar comunicaciones de baja latencia y reducir significativamente los costos de hardware de comunicación de los vehículos aéreos de baja altitud. Esto es crucial para lograr el efecto de escala de “millones de máquinas en vuelo” en el futuro.
③ Explorar el desarrollo de módulos integrados que fusionen funciones de comunicación, navegación y vigilancia de baja altitud. Esto indica que los vehículos pasarán de tener “sensores dispersos” a una “integración altamente unificada”.
En diciembre de 2025, se aprobó oficialmente la nueva versión de la “Ley de Aviación Civil”, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026. Esto incorpora formalmente la “economía de baja altitud” en el marco legal nacional, aclarando que la división del espacio aéreo debe considerar el desarrollo de la economía de baja altitud, proporcionando garantías institucionales para la asignación de recursos y la certificación de aeronavegabilidad. La implementación de la ley representa un cambio cualitativo en la certidumbre del sector. Después de julio de 2026, todos los ciclos comerciales tendrán límites claros.
La economía de baja altitud se ha incluido como una “industria emergente estratégica” y un ejemplo de “nueva productividad de calidad”, porque resuelve el problema del valor de espacio en un contexto de recursos terrestres cada vez más escasos. Durante mucho tiempo, el espacio aéreo de baja altitud en nuestro país ha estado en estado de “bloqueo”. Las medidas especiales desplegadas por el Comité Central de Control del Espacio Aéreo en 2025 y la construcción de plataformas regulatorias a nivel nacional esencialmente buscan monetizar y convertir en productividad estos activos latentes.
Tomando como ejemplo la logística: a finales de 2025, los pedidos acumulados de drones de Meituan superaron las 780,000, con un crecimiento mensual promedio del 65% en todo el año. Esta mejora en eficiencia no solo representa un salto en velocidad, sino también una reducción estructural en los costos de distribución.
Según los planes de las autoridades locales, solo en Shanghái se proyecta que para 2028 el tamaño de la industria principal alcance los 80 mil millones de yuanes, impulsando inversiones en la cadena industrial por más de 20 mil millones. Shenzhen, por su parte, ha establecido un objetivo de producción de más de 130 mil millones para 2026. La velocidad de crecimiento en el contexto económico actual es extremadamente escasa.
A partir de 2026, la economía de baja altitud presenta las siguientes características destacadas:
① Hardware: La certificación de aeronavegabilidad entra en una fase de “producción en masa”. El EH216-S de EHang logró en 2025 obtener las “cuatro certificaciones” y comenzó su comercialización. Para 2026, fabricantes líderes como Yufeng, Fengfei y Wolante esperan completar la certificación de tipo (TC) o estar en las etapas finales de certificación, con pedidos de cientos de unidades comenzando a entregarse.
② Software: Gestión del espacio aéreo más precisa. Las plataformas de gestión del espacio aéreo de nivel provincial y municipal ya están en línea, con zonas de vuelo detalladas. Para 2026, la gestión del espacio aéreo pasará de un “control estático” a una “coordinación dinámica en tiempo real” para soportar vuelos a gran escala y alta frecuencia.
③ Infraestructura: Densificación anual. Shenzhen planea construir más de 1200 puntos de despegue y aterrizaje de baja altitud para finales de 2026, y abrir más de 1000 rutas comerciales. Esta densidad indica que la construcción de infraestructura de baja altitud ha acelerado significativamente.
Las cinco principales tendencias de desarrollo de la economía de baja altitud en el futuro son cada vez más claras: gestión del espacio aéreo más detallada; infraestructura densamente desplegada; logística de baja altitud en rápido crecimiento; capacidades tecnológicas en constante mejora; y los eVTOL avanzando hacia operaciones comerciales. Se espera que esto impulse el desarrollo acelerado de toda la industria.
Debemos identificar con precisión las etapas clave de “gran pendiente y nieve profunda” en la industria. Se recomienda centrarse en las tres principales direcciones de desarrollo de la economía de baja altitud:
① Barreras altas en fabricación y tecnología central
Fabricantes de eVTOL: priorizar empresas líderes que ya hayan obtenido certificación de aeronavegabilidad o tengan una colaboración profunda con las autoridades, y capacidad de producción en masa.
Sistemas de propulsión de alta densidad energética: las baterías de estado sólido o semi-sólido serán las variables tecnológicas clave en 2026, determinando si los eVTOL pueden tener valor comercial en vuelos interurbanos.
Materiales ligeros: los vehículos de baja altitud son extremadamente sensibles a la relación peso-potencia; la penetración de materiales compuestos ligeros como la fibra de carbono experimentará un auge.
② Infraestructura y “vasos sanguíneos digitales” — 5G-A y fusión perceptiva
Según la última “Opinión” del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, debemos prestar atención a:
Proveedores de equipos de actualización de estaciones base: aquellos que puedan ofrecer estaciones base integradas 5G-A y percepción, y grandes fabricantes de equipos de comunicación y sus proveedores.
Proveedores de módulos de fusión: empresas capaces de desarrollar y producir en masa módulos integrados de comunicación, navegación y vigilancia.
Plataforma digital de baja altitud (SILAS): similar a un “sistema operativo” para baja altitud, como el sistema SILAS en construcción en Shenzhen, que funciona como el cerebro de la gestión y operación del espacio aéreo.
③ Nodos temporales clave
1 de julio de 2026: entrada en vigor de la nueva “Ley de Aviación Civil”. Este será el catalizador más fuerte para elevar el valor central de toda la industria.
Q3/Q4 de 2026: apertura de rutas con miles o decenas de miles de vuelos en ciudades clave. Es un indicador clave para verificar si el ciclo comercial puede generar beneficios.
Emisión de certificados TC a los principales fabricantes: cada certificado TC obtenido representa un avance de la empresa desde “desarrolladora” a “fabricante”.
En resumen, la industria de la economía de baja altitud en 2026 se encuentra en una fase de “tripla bonanza” de beneficios tecnológicos, políticos y legales. Es una narrativa macro que involucra redistribución de recursos del espacio aéreo, integración profunda de tecnologías de la información y comunicación (TIC), y sustitución de importaciones en manufactura avanzada.