He descubierto que, en última instancia, solo hay dos tipos de personas ansiosas. La primera: aún no se ha dado cuenta realmente de que va a morir, le importa la opinión, le importa ganar o perder, le importa cómo lo ven los demás, vive como si siempre hubiera un mañana. La segunda: se ha dado cuenta, pero no acepta el destino. Tiene la capacidad: convertir la ansiedad en acción, cambiar su destino y prolongar su vida. Sin capacidad: convertir la ansiedad en autodesgaste y torturarse a sí mismo. Por eso, lo más aterrador de la ansiedad es: que no aceptas la muerte y tampoco tienes la capacidad de enfrentarte a ella.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
He descubierto que, en última instancia, solo hay dos tipos de personas ansiosas. La primera: aún no se ha dado cuenta realmente de que va a morir, le importa la opinión, le importa ganar o perder, le importa cómo lo ven los demás, vive como si siempre hubiera un mañana. La segunda: se ha dado cuenta, pero no acepta el destino. Tiene la capacidad: convertir la ansiedad en acción, cambiar su destino y prolongar su vida. Sin capacidad: convertir la ansiedad en autodesgaste y torturarse a sí mismo. Por eso, lo más aterrador de la ansiedad es: que no aceptas la muerte y tampoco tienes la capacidad de enfrentarte a ella.