A mediados de enero, usuarios del Sistema de Transporte Colectivo reportaron un colapso en la Línea A del Metro que ha generado múltiples inconvenientes para sus traslados diarios. Las demoras no solo se deben a la excesiva concentración de pasajeros, sino también a problemas operacionales que el sistema no ha podido resolver completamente. “Salí con anticipación y ya estoy perdiendo tiempo por culpa del servicio”, expresó uno de los afectados, reflejando la frustración generalizada en los andenes.
Saturación simultánea en múltiples puntos de la red
La Línea A del Metro no es la única afectada. El caos matutino también impactó a las líneas 1, 2, B, 3, 9 y 12, generando un efecto dominó en toda la red. La estación Pantitlán, nodo de conexión crítico, presentó aglomeraciones especialmente en el acceso a la Línea A, donde los usuarios reportaron haber perdido varios convoyes consecutivos. Las saturaciones alcanzaron tal magnitud que los andenes se vieron completamente llenos, dificultando tanto el acceso como la circulación dentro de las estaciones terminales.
El verdadero problema: trenes detenidos en estaciones
Más allá de la afluencia, usuarios denunciaron que el verdadero cuello de botella son los trenes que permanecen estacionados en cada estación entre 5 y 10 minutos. Este factor multiplicó los tiempos de espera y generó el efecto cascada que colapsó todo el sistema. La Línea A registró retrasos particularmente severos, mientras que en la Línea 2, las demoras superaron los 10 minutos en estaciones como Bellas Artes, donde la congestión obligó a detenidas frecuentes.
Respuesta del STC y panorama actual
El Sistema de Transporte Colectivo (STC) reportó que desplegó personal en estaciones y terminales para intentar agilizar el servicio, pero los usuarios cuestionaron la efectividad de estas medidas. Desde las 7:00 de la mañana se registraba “afluencia moderada y circulación constante” según el comunicado oficial, aunque en terreno la realidad era distinta. La Línea A del Metro sigue siendo punto crítico de la red, requiriendo intervenciones más profundas en la logística de carga y tiempo de permanencia de trenes en andenes.
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Línea A del Metro enfrenta demoras de hasta 10 minutos en sus principales estaciones
A mediados de enero, usuarios del Sistema de Transporte Colectivo reportaron un colapso en la Línea A del Metro que ha generado múltiples inconvenientes para sus traslados diarios. Las demoras no solo se deben a la excesiva concentración de pasajeros, sino también a problemas operacionales que el sistema no ha podido resolver completamente. “Salí con anticipación y ya estoy perdiendo tiempo por culpa del servicio”, expresó uno de los afectados, reflejando la frustración generalizada en los andenes.
Saturación simultánea en múltiples puntos de la red
La Línea A del Metro no es la única afectada. El caos matutino también impactó a las líneas 1, 2, B, 3, 9 y 12, generando un efecto dominó en toda la red. La estación Pantitlán, nodo de conexión crítico, presentó aglomeraciones especialmente en el acceso a la Línea A, donde los usuarios reportaron haber perdido varios convoyes consecutivos. Las saturaciones alcanzaron tal magnitud que los andenes se vieron completamente llenos, dificultando tanto el acceso como la circulación dentro de las estaciones terminales.
El verdadero problema: trenes detenidos en estaciones
Más allá de la afluencia, usuarios denunciaron que el verdadero cuello de botella son los trenes que permanecen estacionados en cada estación entre 5 y 10 minutos. Este factor multiplicó los tiempos de espera y generó el efecto cascada que colapsó todo el sistema. La Línea A registró retrasos particularmente severos, mientras que en la Línea 2, las demoras superaron los 10 minutos en estaciones como Bellas Artes, donde la congestión obligó a detenidas frecuentes.
Respuesta del STC y panorama actual
El Sistema de Transporte Colectivo (STC) reportó que desplegó personal en estaciones y terminales para intentar agilizar el servicio, pero los usuarios cuestionaron la efectividad de estas medidas. Desde las 7:00 de la mañana se registraba “afluencia moderada y circulación constante” según el comunicado oficial, aunque en terreno la realidad era distinta. La Línea A del Metro sigue siendo punto crítico de la red, requiriendo intervenciones más profundas en la logística de carga y tiempo de permanencia de trenes en andenes.