En un reciente episodio cargado de tensión, el reconocido chef italiano Donato de Santis fue protagonista de uno de los momentos más polémicos de la temporada de MasterChef Celebrity. Lo que comenzó como una noche de evaluación de postres derivó en un enfrentamiento donde Donato de Santis no dudó en señalar a un participante que se excedió en sus comentarios durante la degustación.
El episodio se desarrolló con una propuesta culinaria innovadora por parte de los jueces. Damián Betular, Germán Martitegui y Donato de Santis, acompañados por Wanda Nara, presentaron el desafío de la noche a través de un formato inesperado.
Un desafío dulce y desafiante
La prueba de la noche incluyó contenedores especiales elaborados completamente con masa comestible. “Esta noche no hay receta”, anticipó Betular, generando reacciones encontradas entre los concursantes. El reto consistía en preparar un plato dulce que incorporara la galleta rota, con un límite de 50 minutos para completar la preparación.
Para elevar la dificultad, los jueces incorporaron una miniprueba que ofrecía la posibilidad de ganar tiempo adicional. La competencia fue diseñada como una carrera de seis postas, donde los participantes debían ejecutar actividades específicas divididos en un trío y dos parejas. Agustín “Cachete” Sierra, Evangelina Anderson e Ian Lucas conformaban el primer grupo, mientras que el Chino Leunis y Marixa Balli trabajaban en pareja. La Reini y Rusherking completaban el equipo final.
La ejecución de estas pruebas presentaba una complicación adicional: cada participante podía utilizar solamente una mano para realizar sus actividades. Las tareas incluían desde rayar zanahorias hasta separar claras de yemas, armar una masa con proporciones exactas y batir crema a punto chantilly.
La tanda de evaluaciones: aciertos y críticas constructivas
Marixa Balli fue la primera en presentar su creación: un falso shortbread con queso crema, ralladura de naranja y frutas caramelizadas. Donato de Santis reconoció el contraste de sabores, aunque sugirió mejoras en el balance de acidez. Betular elogió la combinación de texturas entre fruta en compota y fruta fresca.
El Chino Leunis ofreció una tarteleta que los jueces cuestionaron en su denominación. Mientras que la preparación interna resultó satisfactoria, Martitegui señaló que la cantidad de masa restaba protagonismo al relleno. A pesar de la incertidumbre inicial sobre la estructura del plato, reconoció que la cocción fue correcta.
Ian Lucas presentó un trifle de galletitas, chocolate blanco, mousse de chocolate y frutos rojos. La crítica principal giró en torno a la dificultad de consumo: una estructura que requería mayor aireación y distribución más equilibrada de componentes. Donato de Santis sumó observaciones sobre la excesiva cantidad de ingredientes sin considerar la experiencia de quien lo prueba.
Cachete Sierra sorprendió con una tarteleta de curd de limón, cerezas, frutillas y ralladura de cítricos. El sabor fue ampliamente valorado, aunque el punto de cocción estuvo próximo al límite aceptable. Betular destacó la calidad del trabajo realizado.
Evangelina Anderson contribuyó con una tarta invertida de peras, cuya idea fue catalogada como maravillosa pero limitada por proporciones inadecuadas. Los jueces concordaron en que con más fruta y una masa más fina el resultado sería excepcional. Wanda Nara fue notoria en sus elogios hacia la presentación.
El beneficio de La Reini y su camino al podio
La Reini recibió el beneficio de la medalla de oro del episodio anterior, permitiéndole una llamada telefónica a su asesor de cocina china, Walter. Bajo su guía, incorporó higos, frutillas y cerezas en su cheesecake. La presentación final merció reconocimiento de Martitegui, quien afirmó que no requerían asesoría adicional. Betular sintetizó que la mousse de queso estaba extraordinariamente fresca con proporciones equilibradas.
El momento de quiebre: Rusherking y la reacción de Donato de Santis
Rusherking llegó al cierre de las evaluaciones con una tarta de manzana combinada con mantequilla de maní, almendras y queso crema, acompañada de salsa de licor de café y canela. Sin embargo, su actitud durante la degustación marcó un giro inesperado en la dinámica del programa.
Mientras los jueces probaban su preparación, el rapero cuestionó de manera provocadora: “¿Por qué siempre me ponen al final? ¿Tienen algo conmigo?”. Martitegui respondió con ironía sugiriendo criterios de orden alfabético u otros factores, intentando desescalar la tensión. No obstante, Rusherking continuó con una estrategia combativa: “Siento que me la van a dar, pero siento que está bien el plato, está rico. Tienen una mala onda estos tres”.
En ese instante, Donato de Santis intervino con firmeza y serenidad. Su respuesta fue directa y contundente: “Aunque sea con buena onda, la agresividad siempre es una muestra de inseguridad”. Esta observación del chef italiano no solo fue un correctivo, sino un análisis penetrante sobre la actitud del participante, señalando que la actitud defensiva revelaba dudas internas sobre su propio trabajo.
Betular continuó la evaluación técnica, critando que la ejecución fue deficiente a pesar de una idea brillante. La masa, la manteca de maní y la manzana confluían en texturas similares que dificultaban la diferenciación de sabores. Martitegui cerró las críticas indicando que la combinación no resultaba armoniosa.
Definición de semifinalistas
Tras la deliberación judicial, los resultados se distribuyeron de la siguiente manera. La Reini, Marixa Balli y Cachete Sierra fueron convocados al balcón, confirmando que sus preparaciones fueron las mejores de la noche y accediendo a la ronda de beneficios.
Ian Lucas y Rusherking recibieron los delantales grises, relegándolos a posiciones de riesgo. El Chino Leunis logró posicionarse en el balcón con sus compañeros, mientras que Evangelina Anderson ingresó a la noche de última chance, donde su continuidad en la competencia permanecerá en la incertidumbre hasta la próxima evaluación.
La intervención de Donato de Santis durante este episodio quedará registrada como un momento decisivo donde la autoridad de los jueces se impuso ante comportamientos que amenazaban con desplazar el foco de la competencia culinaria hacia dinámicas personales innecesarias.
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Donato de Santis pone freno a la arrogancia en MasterChef Celebrity
En un reciente episodio cargado de tensión, el reconocido chef italiano Donato de Santis fue protagonista de uno de los momentos más polémicos de la temporada de MasterChef Celebrity. Lo que comenzó como una noche de evaluación de postres derivó en un enfrentamiento donde Donato de Santis no dudó en señalar a un participante que se excedió en sus comentarios durante la degustación.
El episodio se desarrolló con una propuesta culinaria innovadora por parte de los jueces. Damián Betular, Germán Martitegui y Donato de Santis, acompañados por Wanda Nara, presentaron el desafío de la noche a través de un formato inesperado.
Un desafío dulce y desafiante
La prueba de la noche incluyó contenedores especiales elaborados completamente con masa comestible. “Esta noche no hay receta”, anticipó Betular, generando reacciones encontradas entre los concursantes. El reto consistía en preparar un plato dulce que incorporara la galleta rota, con un límite de 50 minutos para completar la preparación.
Para elevar la dificultad, los jueces incorporaron una miniprueba que ofrecía la posibilidad de ganar tiempo adicional. La competencia fue diseñada como una carrera de seis postas, donde los participantes debían ejecutar actividades específicas divididos en un trío y dos parejas. Agustín “Cachete” Sierra, Evangelina Anderson e Ian Lucas conformaban el primer grupo, mientras que el Chino Leunis y Marixa Balli trabajaban en pareja. La Reini y Rusherking completaban el equipo final.
La ejecución de estas pruebas presentaba una complicación adicional: cada participante podía utilizar solamente una mano para realizar sus actividades. Las tareas incluían desde rayar zanahorias hasta separar claras de yemas, armar una masa con proporciones exactas y batir crema a punto chantilly.
La tanda de evaluaciones: aciertos y críticas constructivas
Marixa Balli fue la primera en presentar su creación: un falso shortbread con queso crema, ralladura de naranja y frutas caramelizadas. Donato de Santis reconoció el contraste de sabores, aunque sugirió mejoras en el balance de acidez. Betular elogió la combinación de texturas entre fruta en compota y fruta fresca.
El Chino Leunis ofreció una tarteleta que los jueces cuestionaron en su denominación. Mientras que la preparación interna resultó satisfactoria, Martitegui señaló que la cantidad de masa restaba protagonismo al relleno. A pesar de la incertidumbre inicial sobre la estructura del plato, reconoció que la cocción fue correcta.
Ian Lucas presentó un trifle de galletitas, chocolate blanco, mousse de chocolate y frutos rojos. La crítica principal giró en torno a la dificultad de consumo: una estructura que requería mayor aireación y distribución más equilibrada de componentes. Donato de Santis sumó observaciones sobre la excesiva cantidad de ingredientes sin considerar la experiencia de quien lo prueba.
Cachete Sierra sorprendió con una tarteleta de curd de limón, cerezas, frutillas y ralladura de cítricos. El sabor fue ampliamente valorado, aunque el punto de cocción estuvo próximo al límite aceptable. Betular destacó la calidad del trabajo realizado.
Evangelina Anderson contribuyó con una tarta invertida de peras, cuya idea fue catalogada como maravillosa pero limitada por proporciones inadecuadas. Los jueces concordaron en que con más fruta y una masa más fina el resultado sería excepcional. Wanda Nara fue notoria en sus elogios hacia la presentación.
El beneficio de La Reini y su camino al podio
La Reini recibió el beneficio de la medalla de oro del episodio anterior, permitiéndole una llamada telefónica a su asesor de cocina china, Walter. Bajo su guía, incorporó higos, frutillas y cerezas en su cheesecake. La presentación final merció reconocimiento de Martitegui, quien afirmó que no requerían asesoría adicional. Betular sintetizó que la mousse de queso estaba extraordinariamente fresca con proporciones equilibradas.
El momento de quiebre: Rusherking y la reacción de Donato de Santis
Rusherking llegó al cierre de las evaluaciones con una tarta de manzana combinada con mantequilla de maní, almendras y queso crema, acompañada de salsa de licor de café y canela. Sin embargo, su actitud durante la degustación marcó un giro inesperado en la dinámica del programa.
Mientras los jueces probaban su preparación, el rapero cuestionó de manera provocadora: “¿Por qué siempre me ponen al final? ¿Tienen algo conmigo?”. Martitegui respondió con ironía sugiriendo criterios de orden alfabético u otros factores, intentando desescalar la tensión. No obstante, Rusherking continuó con una estrategia combativa: “Siento que me la van a dar, pero siento que está bien el plato, está rico. Tienen una mala onda estos tres”.
En ese instante, Donato de Santis intervino con firmeza y serenidad. Su respuesta fue directa y contundente: “Aunque sea con buena onda, la agresividad siempre es una muestra de inseguridad”. Esta observación del chef italiano no solo fue un correctivo, sino un análisis penetrante sobre la actitud del participante, señalando que la actitud defensiva revelaba dudas internas sobre su propio trabajo.
Betular continuó la evaluación técnica, critando que la ejecución fue deficiente a pesar de una idea brillante. La masa, la manteca de maní y la manzana confluían en texturas similares que dificultaban la diferenciación de sabores. Martitegui cerró las críticas indicando que la combinación no resultaba armoniosa.
Definición de semifinalistas
Tras la deliberación judicial, los resultados se distribuyeron de la siguiente manera. La Reini, Marixa Balli y Cachete Sierra fueron convocados al balcón, confirmando que sus preparaciones fueron las mejores de la noche y accediendo a la ronda de beneficios.
Ian Lucas y Rusherking recibieron los delantales grises, relegándolos a posiciones de riesgo. El Chino Leunis logró posicionarse en el balcón con sus compañeros, mientras que Evangelina Anderson ingresó a la noche de última chance, donde su continuidad en la competencia permanecerá en la incertidumbre hasta la próxima evaluación.
La intervención de Donato de Santis durante este episodio quedará registrada como un momento decisivo donde la autoridad de los jueces se impuso ante comportamientos que amenazaban con desplazar el foco de la competencia culinaria hacia dinámicas personales innecesarias.