En Estados Unidos, los temblores son fenómenos naturales recurrentes que afectan diversas regiones del país. Durante las últimas 24 horas registradas por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se documentaron eventos sísmicos significativos que monitorearon especialistas en geología. El viernes 30 de enero y el jueves 29 de enero fueron días de considerable actividad telúrica, con temblores de magnitud variable dispersos en territorios nacionales y regiones adyacentes.
Panorama general: cuántos sismos se registraron y dónde
La plataforma de mapeo interactivo del USGS documentó un total de 27 movimientos telúricos en América del Norte y el Caribe con magnitud superior a 2,5 grados durante este período. De estos eventos, nueve ocurrieron dentro de territorio estadounidense y sus áreas asociadas, concentrándose principalmente en Alaska, territorios insulares y estados occidentales y centrales.
El temblor de mayor intensidad registrado fue uno de magnitud 4,2 ubicado a ocho kilómetros de Black Eagle en Montana, el cual representó el evento más notable durante esta secuencia sísmica. Este suceso evidencia la persistencia de la actividad tectónica en regiones específicas del país.
Sismos detectados en orden de intensidad y distribución geográfica
Evento principal — Montana:
Ubicación: 8 kilómetros al noreste de Black Eagle
Magnitud: 4,2
Fecha y hora: 29 de enero, 19.41 UTC (12.41 hs en Helena)
Temblores moderados en la región de Alaska y el suroeste:
Alaska registró la mayoría de los eventos, distribuidos así:
74 kilómetros al norte de Yakutat: magnitud 3,7 (29 de enero, 22.59 UTC)
94 kilómetros al norte de Yakutat: magnitud 3,5 (29 de enero, 18.37 UTC)
61 kilómetros al este de Sand Point: magnitud 3,5 (29 de enero, 21.01 UTC)
59 kilómetros al sureste de Sand Point: magnitud 3,3 (29 de enero, 20.25 UTC)
40 kilómetros al este de Pedro Bay: magnitud 3,0 (30 de enero, 02.07 UTC)
194 kilómetros al sureste de Akutan: magnitud 3,1 (30 de enero, 02.02 UTC)
23 kilómetros al oeste de Akhiok: magnitud 2,8 (30 de enero, 11.52 UTC)
28 kilómetros al noroeste de Happy Valley: magnitud 2,6 (30 de enero, 11.44 UTC)
47 kilómetros al noroeste de Valdez: magnitud 2,6 (29 de enero, 15.16 UTC)
64 kilómetros al sureste de Adak: magnitud 2,6 (29 de enero, 13.21 UTC)
288 kilómetros al suroeste de Adak: magnitud 3,8 (29 de enero, 12.57 UTC)
Zona suroeste — Oregón:
259 kilómetros al suroeste de Pistol River, Oregón: magnitud 3,5 (30 de enero, 05.30 UTC, correspondiente a 21.30 hs del 29 de enero en Salem)
Región central — Colorado, Nuevo México y Texas:
Colorado presentó dos sismos:
29 kilómetros al sur de Weston: magnitud 2,8 (30 de enero, 11.06 UTC)
32 kilómetros al suroeste de Segundo: magnitud 2,5 (30 de enero, 11.06 UTC)
Nuevo México:
32 kilómetros al norte de Cimarrón: magnitud 3,9 (30 de enero, 07.20 UTC)
Texas registró tres eventos:
12 kilómetros al oeste de Stanton: magnitud 2,7 (30 de enero, 07.25 UTC)
35 kilómetros al noroeste de Toyah: magnitud 2,5 (29 de enero, 18.32 UTC)
10 kilómetros al sureste de Pearsall: magnitud 2,6 (29 de enero, 17.02 UTC)
Zona de Puerto Rico y el Caribe:
5 kilómetros al este-sureste de Maricao, Puerto Rico: magnitud 3,1 (30 de enero, 07.53 UTC)
133 kilómetros al noreste de Vieques, Puerto Rico: magnitud 3,3 (29 de enero, 16.41 UTC)
Otros eventos:
5 kilómetros al noroeste de Malmstrom Air Force Base, Montana: magnitud 2,7 (30 de enero, 00.46 UTC)
104 kilómetros al sureste de McCarthy, Alaska: magnitud 3,1 (29 de enero, 18.36 UTC)
La amenaza del Big One y la Falla de San Andrés
La Falla de San Andrés constituye una estructura geológica crucial que se extiende aproximadamente 1,300 kilómetros atravesando California, delineando el límite entre la placa tectónica del Pacífico y la placa norteamericana. Esta zona representa un área de constante movimiento sísmico y constituye motivo de vigilancia permanente por parte de los investigadores científicos.
Los especialistas advierten sobre la posibilidad de que ocurra un megaterremoto de magnitud 8 o superior, fenómeno conocido coloquialmente como el “Big One”. Un evento de esta magnitud podría generar devastación generalizada en territorios extensos, afectando particularmente a áreas urbanas densamente pobladas como Los Ángeles y San Francisco, donde millones de personas enfrentarían riesgos significativos.
Dentro del registro histórico, dos grandes temblores han marcado esta región: el terremoto de San Francisco de 1906, que alcanzó magnitud 7,8, y el terremoto de Fort Tejon ocurrido en 1857 con magnitud 7,9. Estos eventos, documentados por los archivos del USGS, ofrecen perspectiva sobre la capacidad destructiva potencial de futuros movimientos sísmicos.
En respuesta a estas amenazas, las autoridades de California realizan continuamente simulacros de emergencia, evalúan protocolos de seguridad estructural y ejecutan campañas educativas dirigidas al público general. Estas iniciativas buscan preparar a la población sobre las acciones preventivas necesarias antes de un temblor, las conductas seguras durante el evento y los procedimientos de respuesta tras su ocurrencia. La concientización pública resulta fundamental para minimizar riesgos y salvaguardar vidas en caso de que otro temblor de magnitud significativa sacuda la región.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Actividad sísmica intensa en EE.UU.: registro de temblores entre el 29 y 30 de enero
En Estados Unidos, los temblores son fenómenos naturales recurrentes que afectan diversas regiones del país. Durante las últimas 24 horas registradas por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se documentaron eventos sísmicos significativos que monitorearon especialistas en geología. El viernes 30 de enero y el jueves 29 de enero fueron días de considerable actividad telúrica, con temblores de magnitud variable dispersos en territorios nacionales y regiones adyacentes.
Panorama general: cuántos sismos se registraron y dónde
La plataforma de mapeo interactivo del USGS documentó un total de 27 movimientos telúricos en América del Norte y el Caribe con magnitud superior a 2,5 grados durante este período. De estos eventos, nueve ocurrieron dentro de territorio estadounidense y sus áreas asociadas, concentrándose principalmente en Alaska, territorios insulares y estados occidentales y centrales.
El temblor de mayor intensidad registrado fue uno de magnitud 4,2 ubicado a ocho kilómetros de Black Eagle en Montana, el cual representó el evento más notable durante esta secuencia sísmica. Este suceso evidencia la persistencia de la actividad tectónica en regiones específicas del país.
Sismos detectados en orden de intensidad y distribución geográfica
Evento principal — Montana:
Temblores moderados en la región de Alaska y el suroeste:
Alaska registró la mayoría de los eventos, distribuidos así:
Zona suroeste — Oregón:
Región central — Colorado, Nuevo México y Texas:
Colorado presentó dos sismos:
Nuevo México:
Texas registró tres eventos:
Zona de Puerto Rico y el Caribe:
Otros eventos:
La amenaza del Big One y la Falla de San Andrés
La Falla de San Andrés constituye una estructura geológica crucial que se extiende aproximadamente 1,300 kilómetros atravesando California, delineando el límite entre la placa tectónica del Pacífico y la placa norteamericana. Esta zona representa un área de constante movimiento sísmico y constituye motivo de vigilancia permanente por parte de los investigadores científicos.
Los especialistas advierten sobre la posibilidad de que ocurra un megaterremoto de magnitud 8 o superior, fenómeno conocido coloquialmente como el “Big One”. Un evento de esta magnitud podría generar devastación generalizada en territorios extensos, afectando particularmente a áreas urbanas densamente pobladas como Los Ángeles y San Francisco, donde millones de personas enfrentarían riesgos significativos.
Dentro del registro histórico, dos grandes temblores han marcado esta región: el terremoto de San Francisco de 1906, que alcanzó magnitud 7,8, y el terremoto de Fort Tejon ocurrido en 1857 con magnitud 7,9. Estos eventos, documentados por los archivos del USGS, ofrecen perspectiva sobre la capacidad destructiva potencial de futuros movimientos sísmicos.
En respuesta a estas amenazas, las autoridades de California realizan continuamente simulacros de emergencia, evalúan protocolos de seguridad estructural y ejecutan campañas educativas dirigidas al público general. Estas iniciativas buscan preparar a la población sobre las acciones preventivas necesarias antes de un temblor, las conductas seguras durante el evento y los procedimientos de respuesta tras su ocurrencia. La concientización pública resulta fundamental para minimizar riesgos y salvaguardar vidas en caso de que otro temblor de magnitud significativa sacuda la región.