La disputa de Viola y Caputo por la estrategia judicial mientras el peronismo se fractura

Con más de 600 puestos vacantes en el poder judicial argentino —incluyendo dos en la Corte Suprema—, el escenario de las negociaciones sobre designaciones judiciales se ha transformado radicalmente. El debilitamiento interno del peronismo ha abierto un panorama completamente distinto para el Gobierno de Javier Milei, que ahora puede avanzar sin necesidad del apoyo kirchnerista. Pero detrás de esta ventaja política se despliega una disputa paralela dentro del propio ejecutivo: la que protagonizan Santiago Viola, operador judicial del ala de Karina Milei, y Santiago Caputo, asesor presidencial que opera con el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio. Ambos direccionan estrategias divergentes sobre cómo proceder con los nombramientos.

La crisis interna del peronismo debilita a Mayans en negociaciones clave

La alianza histórica entre Milei y los gobernadores peronistas no-kirchneristas adquiere nueva relevancia. José Mayans, presidente del bloque peronista en el Senado, se encuentra cada vez más fragilizado tras los recientes quiebres internos. Un ejemplo crudo fue la suspensión de Carolina Moisés, senadora de Convicción Federal, junto con otros 300 afiliados del Partido Justicialista en Jujuy, supuestamente por haber apoyado el Presupuesto 2026. Moisés denunció que fue una represalia de la camporista Leila Chaher, quien competía en otra lista y se quedó sin banca. “No me pueden ganar una elección y por eso la suspendieron cuatro veces”, aseguró en diálogo con medios.

Este tipo de decisiones internas erosionan la conducción de Mayans. La advertencia que realizó fue ignorada, debilitando aún más su posición como articulador del bloque. Lo que antes eran acuerdos cerrados bajo una única conducción ahora se fragmenta en negociaciones paralelas con múltiples actores.

353 vacantes y una oportunidad para Milei sin el kirchnerismo

El panorama de 2026 es radicalmente distinto al de hace un año, cuando Santiago Caputo intentó cubrir las vacancias sin éxito. En aquella oportunidad, los números del kirchnerismo en la Cámara alta chocaron con la estrategia del oficialismo. Hoy la ecuación cambió. Un allegado a los espacios cercanos a Cristina expresó con cierto desconcierto: “¿Si no negociaron con nosotros cuando teníamos número, por qué lo harían ahora que somos menos?”.

Las cifras hablan por sí solas: existen aproximadamente 353 vacantes sobre un total de poco más de 950 cargos habilitados. Si se incluyen fiscales y defensores, la cifra asciende a más de 600 puestos sin titular. Esta situación generó que los gobernadores soliciten que los pliegos se envíen durante las sesiones extraordinarias, aunque hasta ahora la respuesta ha sido negativa. La urgencia por cubrir estas vacantes también refleja una urgencia política: Patricia Bullrich, jefe de bloque de La Libertad Avanza, está a solo cuatro senadores de obtener los dos tercios necesarios para designar a los jueces de la Corte Suprema de forma unilateral.

Con Mayans apenas contando con 23 bancas para imponerse, la ventaja numérica del Gobierno se consolida sin necesidad de consensos que antes eran inevitables.

Convicción Federal se desalinea: el nuevo panorama del Senado

Los cinco senadores de Convicción Federal —Moisés, Guillermo Andrada, Fernando Salino, Sandra Mendoza y Fernando Rejal— ya juegan por su cuenta. Tampoco los santiagueños cercanos al exgobernador Gerardo Zamora se comportan como aliados asegurados de Cristina; simplemente preservan su propio bloque dentro de “Populares”. Este fragmento del peronismo, que alguna vez se presentaba como una unidad, ahora se disgrega en múltiples espacios de negociación.

A esto se suma una operación previa que marcó el tono: la designación de la Auditoría General de la Nación (AGN). Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, negoció directamente con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, dejando al margen a otros actores. Se espera que este mismo operativo se replique en las negociaciones sobre designaciones judiciales. Mayans había querido acelerar la designación de su mano derecha, Carlos Raúl Gutiérrez Ortiz, en la AGN, pero fue bloqueado por gobernadores que proponían a Ricardo Guerra, exsenador de La Rioja. Ese bloqueo dentro del propio interbloque podría repetirse nuevamente en los debates sobre la Justicia.

Las disputas internas del Gobierno: Viola, Caputo y el futuro de la estrategia judicial

No es solo en el peronismo donde las fracturas marcan el ritmo de las negociaciones. El ala de Santiago Caputo, que opera directamente con Amerio, disputa una negociación paralela a la del ala de Karina Milei, comandada por los Menem y el operador judicial Santiago Viola. Esta disputa interna define, en gran medida, cómo se estructurarán los nombramientos y cuál será la orientación de los magistrados que entren en la Corte Suprema.

El futuro de Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia, permanece incierto. Mantiene su renuncia retenida a pedido del Presidente, una situación que podría resolverse cuando en marzo se defina la estrategia final. Esa resolución también aclarará qué orientación prevalecerá en las negociaciones: si la de Santiago Viola, más cercana a la lógica de bloque del ala de la vicepresidenta, o la de Caputo, con su énfasis en mantener espacios de diálogo con actores disidentes.

Las fuentes oficiales mantienen un discurso neutral por ahora: “No hemos negociado con Cristina ni con nadie. Negociaremos con quienes sean serios y entiendan los tiempos actuales y la gravedad de tener tantas vacantes”, expresó un alto funcionario judicial.

El próximo desafío: reforma laboral y las incertidumbres del nuevo bloque

La verdadera prueba de fuego sobre la alianza entre Convicción Federal y La Libertad Avanza será la votación de la Reforma Laboral. Desde el peronismo disidente se mantiene firme que enfrentarse a la mayoría del 2023 y 2025 no beneficia al movimiento. Sin embargo, desde el bloque tampoco ofrecen certezas sobre cuál será su postura final, con el argumento de que “los gobernadores aún no han definido su posición”.

Lo cierto es que el camino está despejado para que Milei logre los números sin el kirchnerismo. Ese fue el verdadero cambio: no tanto la ruptura oficial del peronismo, sino el reposicionamiento de actores que ahora negocian por separado. Santiago Viola, en su rol de operador judicial, juega un papel central en esta reconfiguración del tablero político. Con la crisis interna del peronismo en su punto más agudo, las designaciones judiciales que comienzan el 1 de marzo marcarán un punto de quiebre en la dinámica política argentina.

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