Parados frente a la heladera con la puerta abierta, nos surge la duda inevitable: ¿está este alimento seguro para comer? La realidad es que saber identificar si algo debe descartarse o si aún podemos consumirlo es un arte que combinan ciencia y observación. Especialmente cuando el huevo flota en agua, una señal clara de que algo ha cambiado en su estado. Consultamos a expertos en alimentos para desvelar los secretos de la conservación de tres alimentos imprescindibles en nuestras cocinas: quesos, huevos y chocolate.
El arte de guardar quesos: cómo distinguir lo seguro de lo peligroso
A menudo encontramos quesos con un aspecto que nos genera incertidumbre. Elena “Betty” Coste, especialista en análisis sensorial y doctora en Tecnología de Alimentos, nos ayuda a interpretar correctamente lo que vemos. No siempre una apariencia “fea” significa que el producto esté arruinado; a veces es simplemente envejecimiento natural.
Las señales de rechazo inmediato incluyen una superficie desprolija, corteza no uniforme, grietas visibles u orificios profundos. Si el olor es desagradable y excesivamente a moho, eso sí indica un problema serio. Sin embargo, los mohos blancos o verdes que aparecen en la superficie dentro de la heladera generalmente no son tóxicos y pueden retirarse fácilmente.
La clave para guardar quesos correctamente radica en el envoltorio y la ubicación. Lo ideal es conservarlos en el cajón inferior de la heladera, protegidos adecuadamente. Los quesos duros y semiduros deben envolvarse en papel film para prevenir la desecación, mientras que los quesos con mohos (como el azul o Camembert) requieren papel aluminio. Los quesos frescos de alta humedad, como mozzarella y crema, deben permanecer en su envase original a 4°C, preferentemente en la parte superior de la heladera.
La prueba del agua: cómo el huevo flota revela la frescura
Tomás Gil, ingeniero en alimentos, nos enseña el truco más sencillo y efectivo para evaluar si un huevo crudo está fresco: la prueba de flotabilidad. Se trata de un método milenario que funciona porque los huevos envejecen y pierden densidad con el tiempo.
El procedimiento es elemental: llena un vaso con agua y coloca el huevo dentro. Si el huevo se va al fondo, está reciente y apto para cualquier preparación. Pero cuando el huevo flota, indica que ha envejecido y su consumo debe evaluarse con cuidado. Además de esta prueba, existen otros indicadores: una clara muy acuosa, manchas negras al romper la cáscara, u un olor fuerte y pútrido son señales de que debe descartarse.
Huevos cocidos: conservación correcta para hasta una semana
Cuando preparamos huevos duros para tener listos, la conservación correcta es fundamental. El primer paso es enfriar rápidamente después de la cocción; esto evita ese halo verdoso alrededor de la yema que indica sobrecocción. La cáscara actúa como una barrera física contra contaminantes, por lo que es mejor no pelar los huevos hasta el momento de consumirlos.
En la heladera, dentro de un recipiente hermético, los huevos cocidos pueden durar entre cinco y siete días. Este conocimiento ayuda a aprovechar mejor las preparaciones y reduce el desperdicio. Sin embargo, la práctica más recomendada sigue siendo cocinar solo aquello que se consumirá.
Chocolate almacenado correctamente: evitar el desperdicio de este tesoro
Contrario a lo que muchos creen, guardar chocolate en la heladera no es la mejor opción. Diego Armanini, maestro chocolatier, explica que el chocolate prospera en lugares frescos (entre 16 y 20°C), secos, sin luz directa ni humedad elevada, y siempre en envases herméticamente cerrados. El cacao en polvo requiere un frasco o lata hermética, alejado del calor y olores intensos.
Diferenciar un chocolate en buen estado de uno deteriorado es crucial. Si detectas hongos, olor rancio, sabor agrio, o textura húmeda, debes descartarlo. En el caso del cacao en polvo, la presencia de insectos también indica rechazo inmediato.
Sin embargo, existen defectos estéticos que no significan deterioro. Las manchas blancas conocidas como “fat bloom” o “sugar bloom” ocurren cuando la grasa o el azúcar migran hacia la superficie por cambios bruscos de temperatura. El chocolate sigue siendo apto para consumir o fundir. Si el cacao en polvo presenta grumos secos pero huele correctamente, también puede utilizarse sin problema.
La vida útil aproximada es: chocolate negro entre 12 y 15 meses, chocolate con leche o blanco entre 9 y 12 meses, y cacao en polvo alrededor de 18 meses. Entender estas distinciones nos permite optimizar nuestras compras y evitar descartar alimentos que aún son seguros, mientras proteges tu salud descartando los que realmente están comprometidos.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Cuando el huevo flota: guía práctica para saber qué conservar y qué descartar
Parados frente a la heladera con la puerta abierta, nos surge la duda inevitable: ¿está este alimento seguro para comer? La realidad es que saber identificar si algo debe descartarse o si aún podemos consumirlo es un arte que combinan ciencia y observación. Especialmente cuando el huevo flota en agua, una señal clara de que algo ha cambiado en su estado. Consultamos a expertos en alimentos para desvelar los secretos de la conservación de tres alimentos imprescindibles en nuestras cocinas: quesos, huevos y chocolate.
El arte de guardar quesos: cómo distinguir lo seguro de lo peligroso
A menudo encontramos quesos con un aspecto que nos genera incertidumbre. Elena “Betty” Coste, especialista en análisis sensorial y doctora en Tecnología de Alimentos, nos ayuda a interpretar correctamente lo que vemos. No siempre una apariencia “fea” significa que el producto esté arruinado; a veces es simplemente envejecimiento natural.
Las señales de rechazo inmediato incluyen una superficie desprolija, corteza no uniforme, grietas visibles u orificios profundos. Si el olor es desagradable y excesivamente a moho, eso sí indica un problema serio. Sin embargo, los mohos blancos o verdes que aparecen en la superficie dentro de la heladera generalmente no son tóxicos y pueden retirarse fácilmente.
La clave para guardar quesos correctamente radica en el envoltorio y la ubicación. Lo ideal es conservarlos en el cajón inferior de la heladera, protegidos adecuadamente. Los quesos duros y semiduros deben envolvarse en papel film para prevenir la desecación, mientras que los quesos con mohos (como el azul o Camembert) requieren papel aluminio. Los quesos frescos de alta humedad, como mozzarella y crema, deben permanecer en su envase original a 4°C, preferentemente en la parte superior de la heladera.
La prueba del agua: cómo el huevo flota revela la frescura
Tomás Gil, ingeniero en alimentos, nos enseña el truco más sencillo y efectivo para evaluar si un huevo crudo está fresco: la prueba de flotabilidad. Se trata de un método milenario que funciona porque los huevos envejecen y pierden densidad con el tiempo.
El procedimiento es elemental: llena un vaso con agua y coloca el huevo dentro. Si el huevo se va al fondo, está reciente y apto para cualquier preparación. Pero cuando el huevo flota, indica que ha envejecido y su consumo debe evaluarse con cuidado. Además de esta prueba, existen otros indicadores: una clara muy acuosa, manchas negras al romper la cáscara, u un olor fuerte y pútrido son señales de que debe descartarse.
Huevos cocidos: conservación correcta para hasta una semana
Cuando preparamos huevos duros para tener listos, la conservación correcta es fundamental. El primer paso es enfriar rápidamente después de la cocción; esto evita ese halo verdoso alrededor de la yema que indica sobrecocción. La cáscara actúa como una barrera física contra contaminantes, por lo que es mejor no pelar los huevos hasta el momento de consumirlos.
En la heladera, dentro de un recipiente hermético, los huevos cocidos pueden durar entre cinco y siete días. Este conocimiento ayuda a aprovechar mejor las preparaciones y reduce el desperdicio. Sin embargo, la práctica más recomendada sigue siendo cocinar solo aquello que se consumirá.
Chocolate almacenado correctamente: evitar el desperdicio de este tesoro
Contrario a lo que muchos creen, guardar chocolate en la heladera no es la mejor opción. Diego Armanini, maestro chocolatier, explica que el chocolate prospera en lugares frescos (entre 16 y 20°C), secos, sin luz directa ni humedad elevada, y siempre en envases herméticamente cerrados. El cacao en polvo requiere un frasco o lata hermética, alejado del calor y olores intensos.
Diferenciar un chocolate en buen estado de uno deteriorado es crucial. Si detectas hongos, olor rancio, sabor agrio, o textura húmeda, debes descartarlo. En el caso del cacao en polvo, la presencia de insectos también indica rechazo inmediato.
Sin embargo, existen defectos estéticos que no significan deterioro. Las manchas blancas conocidas como “fat bloom” o “sugar bloom” ocurren cuando la grasa o el azúcar migran hacia la superficie por cambios bruscos de temperatura. El chocolate sigue siendo apto para consumir o fundir. Si el cacao en polvo presenta grumos secos pero huele correctamente, también puede utilizarse sin problema.
La vida útil aproximada es: chocolate negro entre 12 y 15 meses, chocolate con leche o blanco entre 9 y 12 meses, y cacao en polvo alrededor de 18 meses. Entender estas distinciones nos permite optimizar nuestras compras y evitar descartar alimentos que aún son seguros, mientras proteges tu salud descartando los que realmente están comprometidos.