En el mercado de inversiones, primero hay que entender una cosa: el mercado siempre tiene la razón. El mercado no comete errores, lo que realmente causa problemas suele ser la percepción y las emociones humanas. Muchas personas concentran su energía en la técnica, pero en realidad, si la mentalidad de una persona no es estable, por muy buena que sea la técnica, no tiene sentido. Cuando las emociones se descontrolan, el sistema se deforma, la ejecución se distorsiona y, al final, la técnica se vuelve nula. Esto es lo más fundamental en el trading. Todo lo que se ve en el mercado, las subidas, bajadas y volatilidades, en esencia, son solo “apariencias”. Si te aferras a estas apariencias, es muy fácil que te lleven: primero la avaricia, querer ganar un poco más; luego la ilusión, tener expectativas poco realistas sobre la tendencia; después, el juicio comienza a desviarse, las emociones se intensifican, y finalmente se forma una obsesión, perdiendo la objetividad. La verdadera práctica en el trading no es vencer al mercado, sino corregirse a uno mismo. Reducir la obsesión, reducir las interferencias emocionales, y no dejarse llevar por las fluctuaciones a corto plazo. Al final, quienes logran estabilidad a largo plazo no dependen de predicciones, sino de un corazón firme y tranquilo. Con la mente estable, el trading será estable. Esto es, en el trading, el “Camino”.
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En el mercado de inversiones, primero hay que entender una cosa: el mercado siempre tiene la razón. El mercado no comete errores, lo que realmente causa problemas suele ser la percepción y las emociones humanas. Muchas personas concentran su energía en la técnica, pero en realidad, si la mentalidad de una persona no es estable, por muy buena que sea la técnica, no tiene sentido. Cuando las emociones se descontrolan, el sistema se deforma, la ejecución se distorsiona y, al final, la técnica se vuelve nula. Esto es lo más fundamental en el trading. Todo lo que se ve en el mercado, las subidas, bajadas y volatilidades, en esencia, son solo “apariencias”. Si te aferras a estas apariencias, es muy fácil que te lleven: primero la avaricia, querer ganar un poco más; luego la ilusión, tener expectativas poco realistas sobre la tendencia; después, el juicio comienza a desviarse, las emociones se intensifican, y finalmente se forma una obsesión, perdiendo la objetividad. La verdadera práctica en el trading no es vencer al mercado, sino corregirse a uno mismo. Reducir la obsesión, reducir las interferencias emocionales, y no dejarse llevar por las fluctuaciones a corto plazo. Al final, quienes logran estabilidad a largo plazo no dependen de predicciones, sino de un corazón firme y tranquilo. Con la mente estable, el trading será estable. Esto es, en el trading, el “Camino”.