El conflicto abierto entre Javier Milei y Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, generó una situación incómoda para varios funcionarios de alto rango que cultivaron relaciones con ambos. Julio Cordero, secretario de Trabajo, se encuentra entre los más expuestos: durante años fue parte del departamento jurídico de Techint antes de integrarse al Gobierno, y ahora debe gestionar su lealtad a la administración sin romper con su pasado profesional cercano a la principal siderúrgica del país.
El detonante: la licitación de tubos de acero y sus consecuencias
La tensión entre el Presidente y el CEO de Techint escaló de manera acelerada tras un evento concreto. El consorcio Southern Energy —integrado por las petroleras argentinas Pan American Energy, YPF y Pampa Energía, junto con la británica Harbour Energy y la noruega Golar LNG— decidió adjudicarse tubos de acero de origen indio, fabricados con chapa china, para la construcción del gasoducto que conectará los yacimientos de Vaca Muerta con el Golfo San Matías.
Techint protestó por esta decisión, argumentando que perjudicaba el empleo industrial local y la producción nacional. Sin embargo, para Milei la situación representaba algo diferente: una confirmación de su tesis económica sobre los beneficios de la apertura comercial irrestricta. El Presidente interpretó el conflicto como una oportunidad para demostrar que cuando existe competencia real, los precios bajan y benefician a los consumidores.
Julio Cordero y los funcionarios con raíces en Techint: una posición delicada
La irrupción del conflicto colocó a Julio Cordero en una posición incómoda. Como secretario de Trabajo bajo la órbita de Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, Cordero depende administrativamente de una funcionaria que mantiene nexos establecidos con los grandes empresarios argentinos desde el inicio del mandato libertario. Pettovello, de hecho, visitó en noviembre la planta de Tenaris Etihad en Abu Dhabi, lo que subraya la continuidad de estas relaciones.
Cordero no fue el único funcionario con pasado en Techint que se vio en la tesitura. Carlos Torrendell, secretario de Educación designado por Pettovello, pudo nombrar a Ludovico Grillo —quien había dirigido la Escuela Técnica Roberto Rocca— como titular del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Ninguno de estos nombramientos fue objetado por la Casa Rosada en su momento.
La mayoría de los oficialistas que trabajaron en Techint optaron por mantenerse en un segundo plano durante la confrontación. Julio Cordero se sumó a esta estrategia de bajo perfil, evitando involucrarse en la disputa para no generar distorsiones sobre su lealtad al Gobierno. “Yo tuve la camiseta de Techint y sorprende este nivel de destrato”, susurró uno de estos funcionarios, reflejando el malestar en los márgenes del círculo oficial.
Las grietas internas: quién apoya a Milei, quién guarda silencio
Mientras Milei intensificaba su confrontación con Rocca, las posiciones dentro del Gabinete se fragmentaron. Federico Sturzenegger, secretario de Desregulación y Transformación del Estado, defendió públicamente la compra de tubos indios e incluso acusó a Rocca de presentar una oferta 40% más cara. Sin embargo, funcionarios con vínculos más antiguos con Techint —como Julio Cordero— prefirieron no involucrarse en la disputa.
Según reconstruyeron fuentes oficiales, la mayoría de los ministros cerraron filas en torno al Presidente, aunque varios reconocieron desconocer que Milei sentía un rechazo tan profundo hacia uno de los empresarios más influyentes de Argentina. Una de las figuras más relevantes del elenco oficial comentó en la intimidad: “Había situaciones o intentos de golpe de mercado e internamente se hablaba de que nos estaban jugando de manera complicada. Pero yo no accedí a esa información. Si el Presidente lo dijo, debe ser por algo”.
Santiago Caputo y la ruptura: quién incidió en la decisión presidencial
Fuera de los reflectores, varios colaboradores presidenciales señalaron a Santiago Caputo, principal consejero de Milei, como el artífice intelectual de la ruptura. “Fue él quien le metió en la cabeza que Techint intentó desestabilizar”, refirieron críticos dentro del círculo oficialista. Otros altos funcionarios, sorprendidos por el conflicto, sugirieron que “los enemigos eran otros” y jamás habían escuchado a Milei expresar sus sospechas sobre supuestas conspiraciones de Rocca durante septiembre de 2025, cuando el Gobierno enfrentaba turbulencias políticas y cambiarias tras la derrota electoral en Buenos Aires.
Las raíces profundas: años de tensión silenciosa
Los primeros cortocircuitos entre Milei y Techint no fueron recientes. Meses atrás, Rocca había planteado advertencias sobre la decisión presidencial de acelerar la apertura comercial del país, instando a atender la amenaza que representa China para la industria local. Pero estas discrepancias nunca habían cristalizado en ataques públicos o confrontaciones directas en las reuniones de Gabinete o de la mesa política.
Lo que llama la atención es que esta ruptura contrasta radicalmente con la relación inicial entre ambos. Cuando Milei asumió la Presidencia, su equipo de transición —coordinado por Nicolás Posse, quien como el Presidente provenía de vínculos con el empresario Eduardo Eurnekian— necesitaba urgentemente especialistas en energía, petróleo y gas. Los Milei abrieron las puertas a varios cuadros técnicos de Techint. “Lo adoraban a Rocca”, recordó una persona que participó en el diseño del primer Gabinete libertario.
El apoyo financiero olvidado: los 20 millones de pesos de 2023
Un detalle que genera perplejidad en Karina Milei y su círculo cercano es que Inurban Inversiones Urbanas Nuevo Milenio —la constructora del holding de Rocca— aportó 20 millones de pesos al partido de Milei para el balotaje con Sergio Massa. Este aporte fue declarado ante la Justicia y consta en el portal de la Cámara Nacional Electoral (CNE).
Rocca, además, brindó su respaldo cuando Milei asumió la Presidencia, expresando que compartía el diagnóstico presidencial: “la situación es insostenible”. El CEO de Techint también apoyó públicamente el “reseteo” de la economía. Sin embargo, Milei y su círculo parecen haber descartado o minimizado estos antecedentes al enarbolar su crítica actual.
¿Será temporal el enfrentamiento? Las señales de Rocca desde el silencio
Rocca ha optado por no responder los ataques públicos del Presidente, pese a haber estado bajo fuego durante tres días consecutivos. Tampoco ha presentado aún denuncia formal por presunto dumping ante las autoridades por la compra de tubos indios. Según asesores del Gobierno, estas señales sugieren que el CEO de Techint busca la paz, comportándose como un “jugador de ajedrez” que estudia cada movimiento con cuidado.
Desde la Casa Rosada, sin embargo, la percepción es de hostilidad constante, particularmente desde que Sturzenegger asumió su cargo en el Gabinete. Un importante asesor oficial confía en que Milei mostrará disposición para aflojar la presión, permitiendo que la confrontación se disuelva. Funcionarios como Julio Cordero aguardan en silencio ese posible giro.
La lógica política de Milei: la apertura comercial como batalla simbólica
Analistas de la Casa Rosada explicaron que el Presidente se involucró en la controversia porque la disputa por la licitación de tubos tenía un fuerte componente simbólico. Decidido a defender su receta de apertura económica sin restricciones, Milei abandonó el tono moderado que había mantenido recientemente y atacó sin vacilaciones a Rocca, un rival formidable para otros políticos.
“Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado y si quieren hacerlo por la fuerza con negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra”, exclamó desde Mar del Plata durante la cumbre de La Derecha Fest. Milei apeló a su característica visión dicotómica de la política para dar batalla, volviendo a lanzar dardos contra lo que considera “la casta” del establishment, su nuevo enemigo simbólico.
El contraste: Rocca versus Bulgheroni en el círculo presidencial
Un aspecto revelador es cómo Milei y su círculo cercano tractan de manera radicalmente diferente a Rocca versus a otros empresarios. Mientras considera a Rocca como un outsider potencialmente desestabilizador, en Balcarce 50 ven a los Bulgheroni —Bettina y Alejandro— como empresarios realmente cercanos al Gobierno.
De hecho, Karina Milei forjó un vínculo cercano con Bettina Bulgheroni, esposa del petrolero Alejandro Bulgheroni. En marzo de 2024, la hermana del Presidente nombró a Bulgheroni como embajadora de la Marca País. Meses después, en mayo, la titular de la Fundación Educando se convirtió en la primera mujer elegida para el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP). Recientemente, integró la comitiva de empresarios argentinos que asistieron al Foro de Davos en Suiza.
El dilema de Julio Cordero y otros funcionarios: lealtad versus historia personal
Para Julio Cordero y funcionarios en su situación, el conflicto Milei-Rocca plantea un dilema incómodo. Hasta el momento, según fuentes oficiales, Milei descarta iniciar una purga para expulsar a funcionarios que trabajaron en Techint o tienen nexos con Rocca. “Lo importante es que estén alineados con las ideas del Gobierno, independientemente de su pasado laboral”, responden desde el círculo presidencial.
Sin embargo, esta tolerancia oficial no elimina la incomodidad de verse atrapado entre dos mundos. Julio Cordero continúa en su cargo sin mayor incidencia, pero la lealtad demostrada hacia el Presidente convive con la historia profesional de décadas en Techint. Esta tensión, aunque silenciosa, refleja las grietas más profundas que genera la confrontación abierta entre Milei y uno de los empresarios más poderosos de Argentina.
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Julio Cordero en la encrucijada: cómo el Gabinete navega la ruptura entre Milei y Rocca
El conflicto abierto entre Javier Milei y Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, generó una situación incómoda para varios funcionarios de alto rango que cultivaron relaciones con ambos. Julio Cordero, secretario de Trabajo, se encuentra entre los más expuestos: durante años fue parte del departamento jurídico de Techint antes de integrarse al Gobierno, y ahora debe gestionar su lealtad a la administración sin romper con su pasado profesional cercano a la principal siderúrgica del país.
El detonante: la licitación de tubos de acero y sus consecuencias
La tensión entre el Presidente y el CEO de Techint escaló de manera acelerada tras un evento concreto. El consorcio Southern Energy —integrado por las petroleras argentinas Pan American Energy, YPF y Pampa Energía, junto con la británica Harbour Energy y la noruega Golar LNG— decidió adjudicarse tubos de acero de origen indio, fabricados con chapa china, para la construcción del gasoducto que conectará los yacimientos de Vaca Muerta con el Golfo San Matías.
Techint protestó por esta decisión, argumentando que perjudicaba el empleo industrial local y la producción nacional. Sin embargo, para Milei la situación representaba algo diferente: una confirmación de su tesis económica sobre los beneficios de la apertura comercial irrestricta. El Presidente interpretó el conflicto como una oportunidad para demostrar que cuando existe competencia real, los precios bajan y benefician a los consumidores.
Julio Cordero y los funcionarios con raíces en Techint: una posición delicada
La irrupción del conflicto colocó a Julio Cordero en una posición incómoda. Como secretario de Trabajo bajo la órbita de Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, Cordero depende administrativamente de una funcionaria que mantiene nexos establecidos con los grandes empresarios argentinos desde el inicio del mandato libertario. Pettovello, de hecho, visitó en noviembre la planta de Tenaris Etihad en Abu Dhabi, lo que subraya la continuidad de estas relaciones.
Cordero no fue el único funcionario con pasado en Techint que se vio en la tesitura. Carlos Torrendell, secretario de Educación designado por Pettovello, pudo nombrar a Ludovico Grillo —quien había dirigido la Escuela Técnica Roberto Rocca— como titular del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Ninguno de estos nombramientos fue objetado por la Casa Rosada en su momento.
La mayoría de los oficialistas que trabajaron en Techint optaron por mantenerse en un segundo plano durante la confrontación. Julio Cordero se sumó a esta estrategia de bajo perfil, evitando involucrarse en la disputa para no generar distorsiones sobre su lealtad al Gobierno. “Yo tuve la camiseta de Techint y sorprende este nivel de destrato”, susurró uno de estos funcionarios, reflejando el malestar en los márgenes del círculo oficial.
Las grietas internas: quién apoya a Milei, quién guarda silencio
Mientras Milei intensificaba su confrontación con Rocca, las posiciones dentro del Gabinete se fragmentaron. Federico Sturzenegger, secretario de Desregulación y Transformación del Estado, defendió públicamente la compra de tubos indios e incluso acusó a Rocca de presentar una oferta 40% más cara. Sin embargo, funcionarios con vínculos más antiguos con Techint —como Julio Cordero— prefirieron no involucrarse en la disputa.
Según reconstruyeron fuentes oficiales, la mayoría de los ministros cerraron filas en torno al Presidente, aunque varios reconocieron desconocer que Milei sentía un rechazo tan profundo hacia uno de los empresarios más influyentes de Argentina. Una de las figuras más relevantes del elenco oficial comentó en la intimidad: “Había situaciones o intentos de golpe de mercado e internamente se hablaba de que nos estaban jugando de manera complicada. Pero yo no accedí a esa información. Si el Presidente lo dijo, debe ser por algo”.
Santiago Caputo y la ruptura: quién incidió en la decisión presidencial
Fuera de los reflectores, varios colaboradores presidenciales señalaron a Santiago Caputo, principal consejero de Milei, como el artífice intelectual de la ruptura. “Fue él quien le metió en la cabeza que Techint intentó desestabilizar”, refirieron críticos dentro del círculo oficialista. Otros altos funcionarios, sorprendidos por el conflicto, sugirieron que “los enemigos eran otros” y jamás habían escuchado a Milei expresar sus sospechas sobre supuestas conspiraciones de Rocca durante septiembre de 2025, cuando el Gobierno enfrentaba turbulencias políticas y cambiarias tras la derrota electoral en Buenos Aires.
Las raíces profundas: años de tensión silenciosa
Los primeros cortocircuitos entre Milei y Techint no fueron recientes. Meses atrás, Rocca había planteado advertencias sobre la decisión presidencial de acelerar la apertura comercial del país, instando a atender la amenaza que representa China para la industria local. Pero estas discrepancias nunca habían cristalizado en ataques públicos o confrontaciones directas en las reuniones de Gabinete o de la mesa política.
Lo que llama la atención es que esta ruptura contrasta radicalmente con la relación inicial entre ambos. Cuando Milei asumió la Presidencia, su equipo de transición —coordinado por Nicolás Posse, quien como el Presidente provenía de vínculos con el empresario Eduardo Eurnekian— necesitaba urgentemente especialistas en energía, petróleo y gas. Los Milei abrieron las puertas a varios cuadros técnicos de Techint. “Lo adoraban a Rocca”, recordó una persona que participó en el diseño del primer Gabinete libertario.
El apoyo financiero olvidado: los 20 millones de pesos de 2023
Un detalle que genera perplejidad en Karina Milei y su círculo cercano es que Inurban Inversiones Urbanas Nuevo Milenio —la constructora del holding de Rocca— aportó 20 millones de pesos al partido de Milei para el balotaje con Sergio Massa. Este aporte fue declarado ante la Justicia y consta en el portal de la Cámara Nacional Electoral (CNE).
Rocca, además, brindó su respaldo cuando Milei asumió la Presidencia, expresando que compartía el diagnóstico presidencial: “la situación es insostenible”. El CEO de Techint también apoyó públicamente el “reseteo” de la economía. Sin embargo, Milei y su círculo parecen haber descartado o minimizado estos antecedentes al enarbolar su crítica actual.
¿Será temporal el enfrentamiento? Las señales de Rocca desde el silencio
Rocca ha optado por no responder los ataques públicos del Presidente, pese a haber estado bajo fuego durante tres días consecutivos. Tampoco ha presentado aún denuncia formal por presunto dumping ante las autoridades por la compra de tubos indios. Según asesores del Gobierno, estas señales sugieren que el CEO de Techint busca la paz, comportándose como un “jugador de ajedrez” que estudia cada movimiento con cuidado.
Desde la Casa Rosada, sin embargo, la percepción es de hostilidad constante, particularmente desde que Sturzenegger asumió su cargo en el Gabinete. Un importante asesor oficial confía en que Milei mostrará disposición para aflojar la presión, permitiendo que la confrontación se disuelva. Funcionarios como Julio Cordero aguardan en silencio ese posible giro.
La lógica política de Milei: la apertura comercial como batalla simbólica
Analistas de la Casa Rosada explicaron que el Presidente se involucró en la controversia porque la disputa por la licitación de tubos tenía un fuerte componente simbólico. Decidido a defender su receta de apertura económica sin restricciones, Milei abandonó el tono moderado que había mantenido recientemente y atacó sin vacilaciones a Rocca, un rival formidable para otros políticos.
“Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado y si quieren hacerlo por la fuerza con negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra”, exclamó desde Mar del Plata durante la cumbre de La Derecha Fest. Milei apeló a su característica visión dicotómica de la política para dar batalla, volviendo a lanzar dardos contra lo que considera “la casta” del establishment, su nuevo enemigo simbólico.
El contraste: Rocca versus Bulgheroni en el círculo presidencial
Un aspecto revelador es cómo Milei y su círculo cercano tractan de manera radicalmente diferente a Rocca versus a otros empresarios. Mientras considera a Rocca como un outsider potencialmente desestabilizador, en Balcarce 50 ven a los Bulgheroni —Bettina y Alejandro— como empresarios realmente cercanos al Gobierno.
De hecho, Karina Milei forjó un vínculo cercano con Bettina Bulgheroni, esposa del petrolero Alejandro Bulgheroni. En marzo de 2024, la hermana del Presidente nombró a Bulgheroni como embajadora de la Marca País. Meses después, en mayo, la titular de la Fundación Educando se convirtió en la primera mujer elegida para el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP). Recientemente, integró la comitiva de empresarios argentinos que asistieron al Foro de Davos en Suiza.
El dilema de Julio Cordero y otros funcionarios: lealtad versus historia personal
Para Julio Cordero y funcionarios en su situación, el conflicto Milei-Rocca plantea un dilema incómodo. Hasta el momento, según fuentes oficiales, Milei descarta iniciar una purga para expulsar a funcionarios que trabajaron en Techint o tienen nexos con Rocca. “Lo importante es que estén alineados con las ideas del Gobierno, independientemente de su pasado laboral”, responden desde el círculo presidencial.
Sin embargo, esta tolerancia oficial no elimina la incomodidad de verse atrapado entre dos mundos. Julio Cordero continúa en su cargo sin mayor incidencia, pero la lealtad demostrada hacia el Presidente convive con la historia profesional de décadas en Techint. Esta tensión, aunque silenciosa, refleja las grietas más profundas que genera la confrontación abierta entre Milei y uno de los empresarios más poderosos de Argentina.