En los primeros días de las criptomonedas, pocas personas creían que Bitcoin alguna vez pudiera usarse para compras en el mundo real. Eso cambió el 22 de mayo de 2010, cuando Laszlo Hanyecz decidió poner a prueba esa posibilidad. Lo que comenzó como una simple transacción entre dos usuarios de Bitcoin se convirtió en uno de los momentos más icónicos de la historia de la moneda digital. Hanyecz ofreció 10,000 BTC a quien estuviera dispuesto a comprarle dos pizzas, una suma modesta en ese momento, valorada en solo 41 dólares. Hoy, su decisión de gastar esas monedas representa una fortuna perdida… o quizás, sabiamente conservada.
La Transacción Histórica que Inició el Día de la Pizza
La decisión de Laszlo Hanyecz de comprar esas dos pizzas no fue solo un experimento casual. Fue una prueba de concepto de que Bitcoin podía funcionar como un método de pago legítimo en el comercio del mundo real. En ese entonces, la mayoría de los entusiastas de las criptomonedas descartaban a Bitcoin como una curiosidad teórica. Al convertir sus monedas digitales en bienes tangibles, Hanyecz demostró que Bitcoin tenía un valor práctico más allá de la especulación.
Las pizzas llegaron a su puerta aquella tarde de mayo en 2010, marcando el nacimiento de lo que más tarde sería llamado “Día de la Pizza con Bitcoin”. La comunidad de criptomonedas celebra cada 22 de mayo para conmemorar este hito. Es un recordatorio del viaje de Bitcoin desde un experimento de nicho hasta un fenómeno financiero. Esa transacción sentó las bases para una adopción más amplia, mostrando a comerciantes y consumidores que las monedas digitales podían facilitar el comercio real.
El Valor que Se Escapó: ¿O No?
La verdadera intriga en torno a la historia de Laszlo Hanyecz surge al examinar la apreciación asombrosa de esos 10,000 BTC. En el momento de la transacción, representaban un valor de 41 dólares. Para 2024, cuando Bitcoin alcanzó los 100,000 dólares, esas mismas monedas habrían valido aproximadamente mil millones de dólares, convirtiéndose en la compra de pizza más cara en la historia humana.
Actualmente, en febrero de 2026, Bitcoin se cotiza a 67,56 mil dólares, lo que recalcula el valor de la pizza a alrededor de 675 millones de dólares. Independientemente de las fluctuaciones de precio, la pregunta central sigue siendo: ¿Sigue Laszlo Hanyecz poseyendo Bitcoin hoy en día?
La respuesta sigue siendo un misterio. Hanyecz nunca ha revelado públicamente sus holdings actuales ni qué ocurrió después de esa compra histórica. La especulación es abundante. Quizás reconoció el potencial de Bitcoin y conservó sus monedas, convirtiéndose en multimillonario varias veces. O tal vez vendió durante los primeros picos de precio a 100 o 1000 dólares, creyendo que el mercado había alcanzado su techo. Otros en la comunidad temprana de Bitcoin perdieron acceso a sus billeteras por completo—monedas bloqueadas para siempre debido a claves privadas olvidadas.
Por qué Este Momento Importó Más Que Solo Dos Pizzas
La transacción de Laszlo Hanyecz representó mucho más que una curiosidad de criptomonedas. Fue un momento de validación. Antes de su compra, Bitcoin existía en un espacio teórico—un logro técnico sin una aplicación práctica demostrada. Su disposición a gastar monedas digitales en bienes físicos demostró que la moneda podía cerrar la brecha entre valor virtual y tangible.
Esta única transacción catalizó una conversación más amplia sobre el potencial de Bitcoin como medio de intercambio. Inspiró a desarrolladores, comerciantes e innovadores a construir infraestructura alrededor de los pagos con criptomonedas. El mercado actual de activos digitales, que supera los trillones de dólares, puede rastrear sus raíces en momentos como este—cuando los primeros adoptantes arriesgaron sus holdings por la promesa de Bitcoin.
Ya sea que Laszlo Hanyecz siga poseyendo Bitcoin o no, su legado permanece intacto. Esas dos pizzas simbolizan el potencial transformador de las criptomonedas. Nos recuerdan que toda tecnología revolucionaria comienza con alguien dispuesto a arriesgarse, a creer en algo que otros descartan, y a demostrar su valor con acciones.
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Cuando Laszlo Hanyecz compró pizza: La transacción de Bitcoin que lo cambió todo
En los primeros días de las criptomonedas, pocas personas creían que Bitcoin alguna vez pudiera usarse para compras en el mundo real. Eso cambió el 22 de mayo de 2010, cuando Laszlo Hanyecz decidió poner a prueba esa posibilidad. Lo que comenzó como una simple transacción entre dos usuarios de Bitcoin se convirtió en uno de los momentos más icónicos de la historia de la moneda digital. Hanyecz ofreció 10,000 BTC a quien estuviera dispuesto a comprarle dos pizzas, una suma modesta en ese momento, valorada en solo 41 dólares. Hoy, su decisión de gastar esas monedas representa una fortuna perdida… o quizás, sabiamente conservada.
La Transacción Histórica que Inició el Día de la Pizza
La decisión de Laszlo Hanyecz de comprar esas dos pizzas no fue solo un experimento casual. Fue una prueba de concepto de que Bitcoin podía funcionar como un método de pago legítimo en el comercio del mundo real. En ese entonces, la mayoría de los entusiastas de las criptomonedas descartaban a Bitcoin como una curiosidad teórica. Al convertir sus monedas digitales en bienes tangibles, Hanyecz demostró que Bitcoin tenía un valor práctico más allá de la especulación.
Las pizzas llegaron a su puerta aquella tarde de mayo en 2010, marcando el nacimiento de lo que más tarde sería llamado “Día de la Pizza con Bitcoin”. La comunidad de criptomonedas celebra cada 22 de mayo para conmemorar este hito. Es un recordatorio del viaje de Bitcoin desde un experimento de nicho hasta un fenómeno financiero. Esa transacción sentó las bases para una adopción más amplia, mostrando a comerciantes y consumidores que las monedas digitales podían facilitar el comercio real.
El Valor que Se Escapó: ¿O No?
La verdadera intriga en torno a la historia de Laszlo Hanyecz surge al examinar la apreciación asombrosa de esos 10,000 BTC. En el momento de la transacción, representaban un valor de 41 dólares. Para 2024, cuando Bitcoin alcanzó los 100,000 dólares, esas mismas monedas habrían valido aproximadamente mil millones de dólares, convirtiéndose en la compra de pizza más cara en la historia humana.
Actualmente, en febrero de 2026, Bitcoin se cotiza a 67,56 mil dólares, lo que recalcula el valor de la pizza a alrededor de 675 millones de dólares. Independientemente de las fluctuaciones de precio, la pregunta central sigue siendo: ¿Sigue Laszlo Hanyecz poseyendo Bitcoin hoy en día?
La respuesta sigue siendo un misterio. Hanyecz nunca ha revelado públicamente sus holdings actuales ni qué ocurrió después de esa compra histórica. La especulación es abundante. Quizás reconoció el potencial de Bitcoin y conservó sus monedas, convirtiéndose en multimillonario varias veces. O tal vez vendió durante los primeros picos de precio a 100 o 1000 dólares, creyendo que el mercado había alcanzado su techo. Otros en la comunidad temprana de Bitcoin perdieron acceso a sus billeteras por completo—monedas bloqueadas para siempre debido a claves privadas olvidadas.
Por qué Este Momento Importó Más Que Solo Dos Pizzas
La transacción de Laszlo Hanyecz representó mucho más que una curiosidad de criptomonedas. Fue un momento de validación. Antes de su compra, Bitcoin existía en un espacio teórico—un logro técnico sin una aplicación práctica demostrada. Su disposición a gastar monedas digitales en bienes físicos demostró que la moneda podía cerrar la brecha entre valor virtual y tangible.
Esta única transacción catalizó una conversación más amplia sobre el potencial de Bitcoin como medio de intercambio. Inspiró a desarrolladores, comerciantes e innovadores a construir infraestructura alrededor de los pagos con criptomonedas. El mercado actual de activos digitales, que supera los trillones de dólares, puede rastrear sus raíces en momentos como este—cuando los primeros adoptantes arriesgaron sus holdings por la promesa de Bitcoin.
Ya sea que Laszlo Hanyecz siga poseyendo Bitcoin o no, su legado permanece intacto. Esas dos pizzas simbolizan el potencial transformador de las criptomonedas. Nos recuerdan que toda tecnología revolucionaria comienza con alguien dispuesto a arriesgarse, a creer en algo que otros descartan, y a demostrar su valor con acciones.