La última guía de regulación de activos virtuales en China: una interpretación profunda: la reconstrucción del paradigma y el significado estratégico bajo la combinación de bloqueo y apertura

I. Actualización integral y precisión en la definición: bloquear todos los caminos de riesgo sistémico

Esta «Notificación» muestra primero una expansión estratégica del alcance regulatorio y un fortalecimiento sin precedentes en la cualificación. Su característica más destacada es la incorporación explícita de la «tokenización de activos del mundo real» (RWA) en el núcleo de la regulación, colocándola bajo un escrutinio tan riguroso como las criptomonedas. Esta medida tiene un significado prospectivo y decisivo. La RWA, como tendencia global en fintech que digitaliza y negocia activos tradicionales (como bonos, derechos sobre ingresos inmobiliarios, materias primas, etc.) mediante blockchain, es esencialmente una iteración de la tecnología de titulización de activos. Si se permite que evolucione sin control, es muy probable que se convierta en un «conducto técnico» para eludir los procesos regulatorios centrales como la emisión de valores, la divulgación de información y la gestión de la idoneidad del inversor, generando problemas más complejos como captaciones ilegales, fraudes y contagios de riesgos financieros. La «Notificación» señala claramente que realizar actividades no aprobadas de RWA en territorio nacional, como la venta ilegal de tokens o valores, la emisión no autorizada de valores, o la operación ilegal de futuros, constituye actividades financieras ilegales. Esta definición cierra definitivamente cualquier fantasía de «arbitraje regulatorio» bajo el pretexto de «innovación tecnológica», estableciendo el principio fundamental inamovible de que «independientemente de la forma tecnológica, las actividades financieras deben ser licenciadas y reguladas».

Al mismo tiempo, la «Notificación» adopta una postura más firme y completa en la definición de riesgos existentes. No solo reafirma la naturaleza no monetaria de Bitcoin y otras criptomonedas, sino que también crea de manera innovadora que las «stablecoins vinculadas a moneda fiduciaria» cumplen «funciones parcialmente realizadas por la moneda fiduciaria», prohibiendo estrictamente la emisión no aprobada de stablecoins vinculadas al renminbi. Esta disposición tiene una visión estratégica, apuntando a frenar desde la raíz cualquier desafío potencial a la soberanía del renminbi o la construcción de un sistema de liquidación paralelo en el espacio digital. Al clasificar todas las actividades relacionadas con criptomonedas —incluyendo intercambio, market making, intermediación de información, negociación de derivados, etc.— como «actividades financieras ilegales», y al derogar la antigua notificación de 2021, las autoridades reguladoras muestran su firme intención de eliminar riesgos existentes sin dejar zonas grises.

II. Construcción de una «muralla de protección» penetrante en toda la cadena: aislamiento tridimensional de fondos e información

Si la definición es una declaración de postura, el marco de ejecución regulatoria que construye la «Notificación» refleja una capacidad sistemática poderosa para convertir esa postura en realidad. Se despliega una red de supervisión que cubre toda la cadena —«flujo de fondos, flujo de información, flujo tecnológico»— con un control penetrante, con el objetivo de aislar físicamente los riesgos.

En cuanto al flujo de fondos, las regulaciones alcanzan un nivel sin precedentes de estricta prohibición. Todas las instituciones financieras y las plataformas de pago no bancarias están completamente prohibidas de ofrecer cualquier servicio relacionado, desde apertura de cuentas, transferencias, liquidaciones, hasta emisión de productos, incorporación de colaterales y operaciones de seguros, logrando un cierre total de los canales financieros. Esto equivale a cortar el «cordón umbilical» entre el ámbito de los activos digitales y el sistema financiero principal, impidiendo que accedan a entradas de liquidez legítimas o apoyo crediticio.

En cuanto al flujo de información y marketing, las regulaciones actúan de manera coordinada en línea y fuera de línea. En línea, se prohíbe estrictamente a las empresas de internet ofrecer plataformas, exhibiciones comerciales, campañas de marketing y tráfico pagado, además de exigirles reportar indicios y brindar asistencia técnica. Fuera de línea, las autoridades de supervisión del mercado prohíben desde la fuente el uso de términos como «moneda virtual» o «RWA» en los nombres y actividades comerciales, y refuerzan la regulación de anuncios publicitarios. Este conjunto de medidas busca reducir la «visibilidad» y la «sugerencia de legalidad» de los activos digitales en el espacio público, disminuyendo desde la percepción social la especulación y la participación, siendo una prevención de riesgos que penetra en la psicología social.

En el nivel técnico y físico, la regulación de las actividades de minería de criptomonedas continúa profundizándose, con responsabilidades claras para los gobiernos provinciales, prohibiendo nuevos proyectos y limpiando los existentes. Más importante aún, se introduce innovadoramente una cláusula de «bloqueo de servicios en el extranjero». Se establece que «las entidades y personas en el extranjero no pueden proporcionar servicios relacionados con criptomonedas a entidades en territorio nacional de manera ilegal», y se prevé la responsabilidad de los facilitadores internos. Esta cláusula, con efecto extraterritorial, junto con un control estricto de los canales de pago transfronterizos, construye esencialmente una «frontera digital financiera» para internet global, sirviendo como una fuerte disuasión legal contra cualquier intercambio o protocolo DeFi que intente atender a usuarios chinos.

III. La apertura de la única «puerta de cumplimiento»: la estrategia de las «Directrices» de la CSRC

Mientras la «Notificación» construye una muralla estricta, las «Directrices» de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores (CSRC) diseñan cuidadosamente y abren una «puerta» altamente restringida pero de gran significado: solo permite emitir tokens de valores respaldados por activos (ABS) en el extranjero, con soporte en activos o flujos de caja nacionales.

Esto no es una apertura a la especulación con criptomonedas, sino una orientación precisa y estratégica. En primer lugar, el modelo de negocio está estrictamente limitado: los activos subyacentes deben ser activos o derechos sobre ingresos de entidades nacionales que generen flujo de caja estable (como derechos de cobro por infraestructura, cuentas por cobrar comerciales, activos de arrendamiento, etc.), y los tokens emitidos deben ser ABS con lógica financiera, con mercados y inversores estrictamente en el extranjero. Esto garantiza que la actividad innovadora esté estrechamente vinculada a la economía real, sirviendo a las necesidades genuinas de financiamiento transfronterizo de las empresas, y completamente aislada del mercado minorista especulativo interno.

En segundo lugar, el modo de regulación es sumamente estricto: se adopta un esquema de «registro previo ante la CSRC» en lugar de solo reportes posteriores. Los registros requieren presentar toda la documentación de emisión en el extranjero, sometiéndose a una revisión penetrante de la veracidad de los activos, la conformidad de la estructura de la transacción y la efectividad del aislamiento de riesgos. Esto es más temprano y profundo que la regulación tradicional de emisión o cotización en el extranjero, reflejando la filosofía de «mismo negocio, mismo riesgo, mismas reglas», asegurando que la innovación no quede fuera del control regulatorio.

La apertura de esta «puerta estrecha» cumple al menos con tres objetivos estratégicos: primero, facilitar financiamiento real: abrir un canal piloto para que empresas nacionales de calidad puedan aprovechar blockchain para mejorar la eficiencia y reducir costos en titulización transfronteriza, representando una manifestación de la fintech que apoya la economía real. Segundo, acumular experiencia y talento regulatorio: en un «sandbox» controlado, reguladores, instituciones financieras y mediadores legales pueden observar, entender y gestionar todo el proceso de tokenización de activos, acumulando valiosa experiencia y formando profesionales para futuras transformaciones digitales a mayor escala. Tercero, participar en la configuración de reglas internacionales: mediante regulación activa y práctica, China puede ganar influencia en el ámbito global de la tokenización de activos, evitando quedar en una posición pasiva en la futura formulación de normas internacionales, en una estrategia de competencia financiera de gran alcance.

IV. La aparición de un «sistema dual» y la diferenciación regulatoria global

El efecto combinado de la «Notificación» y las «Directrices» moldeará profundamente el futuro ecosistema financiero digital en China, acelerando potencialmente la fragmentación del panorama regulatorio mundial.

En el mercado interno chino, ya se vislumbra un esquema claro de «sistema dual» en la economía digital. La primera vía es la «ruta cerrada para el retail»: toda actividad relacionada con criptomonedas y tokens especulativos dirigida a inversores minoristas en territorio chino será prohibida de manera definitiva y exhaustiva, formando una zona segura de «circulación interna» prácticamente aislada del ecosistema de cadenas públicas globales. La segunda vía es la «ruta limitada y abierta para instituciones y transacciones transfronterizas»: aplicaciones que utilicen tecnología de cadenas de bloques autorizadas o consorciadas, con el objetivo de apoyar la economía real y el flujo de capital transfronterizo, serán fomentadas y desarrolladas. El desarrollo del yuan digital (e-CNY), así como la posible construcción estatal de infraestructura blockchain para registro, negociación y liquidación de activos financieros específicos, serán los pilares de esta vía. La innovación en RWA solo podrá realizarse en esta segunda vía, siguiendo estrictamente las rutas establecidas en las «Directrices».

Desde una perspectiva global, la trayectoria regulatoria de China difiere fundamentalmente de la de Estados Unidos, la Unión Europea y otros grandes actores que exploran la integración de criptoactivos en los marcos regulatorios existentes de valores o commodities. China ha optado por un modelo «soberanía prioritaria, aislamiento de riesgos y pilotaje innovador». Esto responde no solo a consideraciones de estabilidad financiera, sino también a la protección de intereses nacionales clave como la soberanía monetaria, la gestión de la cuenta de capital, la seguridad de datos y la movilidad transfronteriza. Esta diferenciación implica que los mercados globales de activos digitales podrían fragmentarse aún más, formando mercados regionales con estándares tecnológicos, categorías de activos y perfiles de inversores diversos. La elección de China ofrece a otras economías emergentes que valoran la soberanía financiera y el control una referencia potencial para su propia regulación.

V. Impacto profundo y perspectivas futuras: redefiniendo líneas rojas y rutas de navegación

En resumen, el conjunto de políticas publicado a principios de 2026 tendrá un impacto profundo y complejo. Para los participantes del mercado, representa una señal definitiva de «limpieza»: todas las operaciones relacionadas con criptomonedas y activos digitales no aprobados en territorio chino quedarán sin espacio para sobrevivir, y los individuos que participen enfrentan riesgos legales y patrimoniales muy elevados. La ilusión de una «política de flexibilización» ya no es realista. La única oportunidad real radica en abandonar la mentalidad especulativa a corto plazo, comprender profundamente las intenciones estratégicas del Estado y avanzar en innovación tecnológica y de modelos a largo plazo, orientada a servir a la economía real, cumplir con las políticas de gestión de capital transfronterizo y apoyarse en rutas tecnológicas oficialmente reconocidas.

Desde la perspectiva de estrategia nacional, este conjunto de políticas es una «desactivación» proactiva de infraestructura financiera, que limpia de manera decisiva las «malezas» que podrían interferir en la estabilidad del sistema financiero central, erosionar la soberanía monetaria o generar riesgos sociales, allanando el camino para la «siembra» de una infraestructura digital financiera autónoma y controlada. Las prohibiciones más estrictas suelen ser un signo de una preparación cautelosa. Se prevé que los futuros focos de desarrollo en blockchain financiero en China se centren en la digitalización de la moneda digital del banco central, plataformas de comercio financiero basadas en blockchain y la estandarización de activos digitales.

Finalmente, estas políticas redefinen las líneas rojas inquebrantables —seguridad nacional, estabilidad financiera y protección patrimonial— y las rutas posibles —la tecnología debe potenciar la economía real, la innovación debe someterse a la regulación, y el desarrollo debe servir a la estrategia—. Anuncian que China seguirá moldeando su futuro financiero digital de forma independiente, según su propio ritmo y lógica. La consolidación de este nuevo paradigma no solo representa una actualización regulatoria, sino también una profunda decisión estratégica en el ámbito financiero nacional, cuyo impacto se proyectará en los próximos diez años o más.

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