Rusia está atravesando una crisis económica poco común. Según el último informe de Bloomberg, las autoridades de Moscú enfrentan un enorme déficit presupuestario de hasta 1.2 billones de rublos, una cifra que resalta la vulnerabilidad de una economía impulsada por las exportaciones de energía. En un contexto de conflictos geopolíticos continuos, la presión económica en Rusia se manifiesta en múltiples dimensiones.
Agotamiento de recursos energéticos y reducción significativa de los ingresos por exportaciones
El pilar tradicional de la economía rusa, las exportaciones de petróleo y gas natural, se está deteriorando rápidamente. El precio del petróleo Urales cayó de los 59 dólares por barril previstos a 35 dólares, una caída superior al 40%. Lo que es aún más preocupante es que las previsiones de ingresos del sector energético enfrentan un riesgo del 25%, lo que podría reducir en unos 2.2 billones de rublos las ganancias esperadas. Al mismo tiempo, aunque la apreciación del rublo se refleja en un tipo de cambio fuerte, esto reduce los ingresos por exportaciones en dólares, creando una situación contradictoria de “aparente apreciación, reducción real de ingresos”.
Choque entre ambiciones militares y realidad fiscal
Con perspectivas de que las negociaciones de paz en Ucrania sean poco prometedoras, se espera que el gasto militar de Rusia en 2026 supere los 12.9 billones de rublos, alcanzando un récord. Este gasto enorme, sumado a la presión de los ingresos energéticos, agrava aún más la situación del presupuesto gubernamental. Según análisis, la presión fiscal está evolucionando de un simple problema de ingresos a una crisis de desequilibrio severo entre ingresos y gastos.
Medidas de emergencia radicales, el sector industrial bajo presión
Para cubrir el déficit de 1.2 billones de rublos, el gobierno ruso está considerando una serie de medidas fiscales radicales. Entre ellas: legalizar casinos en algunas regiones y gravar con un 30% los ingresos del juego; imponer nuevos aranceles a las exportaciones de diamantes; y aumentar significativamente los impuestos ecológicos a las empresas de metallurgia, minería y energía. Una vez implementadas, estas políticas seguramente afectarán duramente a los sectores relacionados y podrían generar descontento en el mundo empresarial y en la población.
Perspectivas: el futuro económico de Rusia es preocupante
La crisis económica de Rusia ya no es solo una fluctuación a corto plazo, sino un problema estructural complejo causado por múltiples factores. La caída de los precios de la energía, la reducción de los ingresos por exportaciones, el elevado gasto militar y la falta de paz — estos elementos, combinados en 2026, proyectan una sombra densa sobre el futuro económico del país. Con el gobierno buscando medidas de rescate radicales, la incertidumbre en las políticas económicas se intensifica, lo que podría tener profundas repercusiones en el escenario geopolítico.
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La economía rusa enfrenta una crisis de déficit de billones, la crisis fiscal se intensifica para 2026
Rusia está atravesando una crisis económica poco común. Según el último informe de Bloomberg, las autoridades de Moscú enfrentan un enorme déficit presupuestario de hasta 1.2 billones de rublos, una cifra que resalta la vulnerabilidad de una economía impulsada por las exportaciones de energía. En un contexto de conflictos geopolíticos continuos, la presión económica en Rusia se manifiesta en múltiples dimensiones.
Agotamiento de recursos energéticos y reducción significativa de los ingresos por exportaciones
El pilar tradicional de la economía rusa, las exportaciones de petróleo y gas natural, se está deteriorando rápidamente. El precio del petróleo Urales cayó de los 59 dólares por barril previstos a 35 dólares, una caída superior al 40%. Lo que es aún más preocupante es que las previsiones de ingresos del sector energético enfrentan un riesgo del 25%, lo que podría reducir en unos 2.2 billones de rublos las ganancias esperadas. Al mismo tiempo, aunque la apreciación del rublo se refleja en un tipo de cambio fuerte, esto reduce los ingresos por exportaciones en dólares, creando una situación contradictoria de “aparente apreciación, reducción real de ingresos”.
Choque entre ambiciones militares y realidad fiscal
Con perspectivas de que las negociaciones de paz en Ucrania sean poco prometedoras, se espera que el gasto militar de Rusia en 2026 supere los 12.9 billones de rublos, alcanzando un récord. Este gasto enorme, sumado a la presión de los ingresos energéticos, agrava aún más la situación del presupuesto gubernamental. Según análisis, la presión fiscal está evolucionando de un simple problema de ingresos a una crisis de desequilibrio severo entre ingresos y gastos.
Medidas de emergencia radicales, el sector industrial bajo presión
Para cubrir el déficit de 1.2 billones de rublos, el gobierno ruso está considerando una serie de medidas fiscales radicales. Entre ellas: legalizar casinos en algunas regiones y gravar con un 30% los ingresos del juego; imponer nuevos aranceles a las exportaciones de diamantes; y aumentar significativamente los impuestos ecológicos a las empresas de metallurgia, minería y energía. Una vez implementadas, estas políticas seguramente afectarán duramente a los sectores relacionados y podrían generar descontento en el mundo empresarial y en la población.
Perspectivas: el futuro económico de Rusia es preocupante
La crisis económica de Rusia ya no es solo una fluctuación a corto plazo, sino un problema estructural complejo causado por múltiples factores. La caída de los precios de la energía, la reducción de los ingresos por exportaciones, el elevado gasto militar y la falta de paz — estos elementos, combinados en 2026, proyectan una sombra densa sobre el futuro económico del país. Con el gobierno buscando medidas de rescate radicales, la incertidumbre en las políticas económicas se intensifica, lo que podría tener profundas repercusiones en el escenario geopolítico.