En el mundo de las inversiones, el mayor enemigo no es el mercado, sino nuestra propia malinterpretación del mercado y nuestras reacciones emocionales. La volatilidad de los precios, que parece caótica, en realidad oculta los altibajos de la naturaleza humana, los ciclos de avaricia y miedo. Jesse Livermore dijo: “El mercado nunca se equivoca, siempre somos nosotros los que estamos equivocados.” Esto no es fatalismo, sino un recordatorio de que:
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En el mundo de las inversiones, el mayor enemigo no es el mercado, sino nuestra propia malinterpretación del mercado y nuestras reacciones emocionales. La volatilidad de los precios, que parece caótica, en realidad oculta los altibajos de la naturaleza humana, los ciclos de avaricia y miedo. Jesse Livermore dijo: “El mercado nunca se equivoca, siempre somos nosotros los que estamos equivocados.” Esto no es fatalismo, sino un recordatorio de que: