
El 10 de febrero, Donald Trump afirmó que elegir a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal fue un error importante, y que debió haberse optado por Kevin Warsh. Él insiste en una visión de crecimiento, pero la Fed no ha trabajado en esa dirección. Warsh fue miembro de la Junta de la Reserva Federal de 2006 a 2011, y es conocido por su postura hawkish. Trump ha estado insatisfecho con Powell desde hace tiempo; en 2018, tras un aumento de tasas, criticó públicamente a Powell, creyendo que ralentizó la economía.

(Fuente: X)
El expresidente Trump volvió a sacar a relucir el tema, y en una entrevista con Fox Business el 10 de febrero, afirmó que la elección de Jerome Powell como presidente de la Fed fue un gran error. Más específicamente, afirmó que la decisión correcta habría sido nombrar a Kevin Warsh (es decir, no haber elegido a Powell). Sus declaraciones fueron directas y sin rodeos, lo que inmediatamente llamó la atención del mercado. Trump explicó que esa decisión no se alineaba con su visión económica. Enfatizó en el crecimiento y el impulso, pero la Fed no ha trabajado en esas metas.
Este tipo de crítica pública a un presidente en funciones de la Reserva Federal es sumamente rara en la política estadounidense. La Fed fue diseñada como una institución independiente, no sujeta a interferencias políticas; incluso los presidentes que no estaban de acuerdo en privado rara vez criticaban públicamente a los presidentes de la Fed. Trump rompió esa tradición, atacando a Powell varias veces en redes sociales y en público, e incluso llegó a amenazar con despedirlo (aunque el presidente no tiene autoridad legal para destituir al presidente de la Fed directamente).
El descontento de Trump con Powell viene de lejos. En 2018, la Fed subió las tasas de interés de manera significativa, y Trump criticó públicamente esa medida, creyendo que el aumento frenaba el crecimiento económico y dañaba la competitividad. Esa tensión nunca se resolvió, y ni siquiera tras la recuperación de la pandemia se reconstruyó la confianza entre ambos. La reciente declaración sin duda intensifica ese conflicto, y lo vuelve a poner en el centro de atención.
Aumento de tasas en 2018: Trump consideró que fue demasiado rápido y agresivo, mientras que Powell insistió en decisiones basadas en datos.
Velocidad de recortes: Trump exigía recortes agresivos, Powell prefería una reducción gradual.
Independencia: Trump quería que la Fed cooperara con el gobierno, Powell defendía la independencia.
El mandato de Powell termina en 2028. Las declaraciones de Trump son solo insinuaciones; si tuviera la oportunidad, podría adoptar otra estrategia, más orientada a reducir tasas y centrarse en el crecimiento de activos. Un cambio así sería muy significativo, ya que alteraría las expectativas del mercado y modificaría los flujos de capital. El mercado ya ha comenzado a reaccionar.
Kevin Warsh no es un candidato marginal. Fue miembro de la Junta de la Fed de 2006 a 2011. Tiene responsabilidad en la crisis financiera global y es conocido por su postura hawkish en materia de inflación. Sin embargo, en momentos clave, también ha mostrado disposición a aceptar medidas no convencionales. En 2017, fue un candidato de facto, y quedó en segundo lugar. Sus recientes declaraciones sugieren que Trump podría estar arrepentido, y que aún hay asuntos pendientes.
Aquí hay una contradicción interesante. Aunque Warsh ha sido históricamente considerado hawkish, el mercado espera que, si llega a ser presidente de la Fed, adoptaría una política más dovish. Esa expectativa se basa en varios factores. Primero, Trump ha dejado claro que quiere tasas bajas; como Warsh fue su candidato, probablemente alinearía con las preferencias del presidente. Segundo, las declaraciones recientes de Warsh enfatizan el crecimiento de productividad y la innovación tecnológica como posibles frenos a la inflación, lo que respalda una política monetaria más flexible. Tercero, si Warsh busca dejar un legado en la Fed, enfrentarse a Trump no sería la estrategia más inteligente.
No obstante, algunos analistas creen que Warsh mantendría su independencia. Como exmiembro de la Fed, comprende la importancia de la autonomía del banco central. Si se sobrepasa en la cooperación con Trump y se sacrifica la credibilidad de la Fed, a largo plazo eso podría perjudicar la economía estadounidense y la posición del dólar. Es probable que, al inicio de su mandato, muestre independencia para ganar la confianza del mercado en su juicio profesional. Esa estrategia de “primero hawkish, luego dovish” no es inusual en los presidentes de la Fed.
Los activos de riesgo están impulsados por la política monetaria. Una política monetaria expansiva aumenta la liquidez, y esa liquidez es el combustible para la especulación. La historia ha demostrado esta tendencia. En 2020-2021, una política de estímulo agresiva coincidió con un aumento del 300% en Bitcoin. Los inversores no olvidan ese ciclo. Por eso, estas declaraciones tienen peso, ya que pueden influir en las estrategias de inversión a largo plazo y reactivar la percepción macro sobre la emisión monetaria y los activos duros.
Si Warsh realmente asume en mayo de 2026 y comienza un ciclo de recortes, el impacto en Bitcoin podría ser: beneficios a corto plazo (tasas bajas reducen el costo de oportunidad de mantener activos sin interés, y la mayor liquidez impulsa todos los activos de riesgo), escenario intermedio complejo (si los recortes se deben a una recesión, los activos de riesgo aún podrían caer), y beneficios a largo plazo (la persistente política de estímulo valida la narrativa de Bitcoin como cobertura contra la depreciación de la moneda).
No es solo una declaración lamentable; envía una señal sobre posibles cambios en la política, y aumenta las dudas del mercado. Para los traders, la incertidumbre crea oportunidades; para los inversores a largo plazo, la incertidumbre es una estrategia. En cualquier caso, la Fed vuelve a estar en el centro de atención.
Para el mercado cripto, la crítica pública de Trump a Powell y su insinuación de un cambio de política son potencialmente muy alcistas. Refuerza la narrativa de que “el gobierno de Trump es amigable con las criptomonedas” y genera expectativas de una política monetaria más flexible. Pero la clave es: ¿Warsh será realmente dovish como espera el mercado? Si llega a la Fed y, en cambio, adopta una postura hawkish para ganar credibilidad, el mercado enfrentará un “fracaso en las expectativas”. Esa incertidumbre, en sí misma, podría seguir afectando la volatilidad del mercado en los próximos meses.
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