
Durante mucho tiempo, DeFi fue sinónimo de altos rendimientos. Tanto la minería de liquidez inicial como los posteriores diseños de protocolos incentivados atrajeron a los usuarios principalmente por la rentabilidad a corto plazo (APY). Las tasas de rendimiento eran el factor decisivo para la asignación de capital.
Sin embargo, en 2024–2025, esta lógica está sufriendo una transformación estructural. El capital nuevo ya no prioriza estrategias de alto riesgo y alta volatilidad. La presencia de stablecoins y activos de baja volatilidad en la cadena sigue creciendo, y la competencia entre protocolos evoluciona de "quién ofrece más" a "quién gestiona mejor el riesgo". En este contexto, los protocolos de préstamos—y no los DEX—vuelven a posicionarse como el núcleo del crecimiento de DeFi.
No se trata solo de un cambio cíclico impulsado por el sentimiento, sino de un retorno fundamental a la funcionalidad financiera.
El préstamo es, en esencia, el pilar más esencial y escalable de cualquier sistema financiero.
En las finanzas tradicionales y en las finanzas en cadena, el préstamo cumple tres funciones clave:
En contraste, el trading y los derivados se sitúan más cerca de la capa de aplicación, mientras que el préstamo constituye la infraestructura.
En los primeros días de DeFi, esta ventaja no se aprovechó plenamente, no por fallos en los modelos, sino porque el entorno externo no estaba preparado:
Estas barreras se están eliminando progresivamente.
Si el préstamo DeFi es el motor, las stablecoins son el combustible.
Para 2025, las stablecoins habrán experimentado tres grandes cambios de función:
Está en marcha una transformación crucial: cada vez más stablecoins permanecen en la cadena a largo plazo, en lugar de moverse constantemente entre exchanges.
Cuando las stablecoins “se quedan”, surgen dos preguntas clave:
Precisamente aquí destacan los protocolos de préstamos. Para el capital institucional, el atractivo del préstamo en cadena no reside en los rendimientos extremos, sino en:
En este momento, los protocolos de préstamos son la opción más adecuada para estos requisitos en DeFi.
La “institucionalización” no implica que DeFi esté replicando a los bancos tradicionales; más bien, su lógica operativa evoluciona hacia menor incertidumbre y mayor previsibilidad.
Este cambio se refleja en tres áreas clave:
El capital institucional rara vez persigue APY extremos; se centra en:
Por ello, los mercados de préstamos centrados en stablecoins y con parámetros de riesgo claros son la puerta de entrada natural.
Los mercados de préstamos DeFi están segmentados claramente:
No es un retroceso en la descentralización, sino la consecuencia inevitable de una valoración de riesgo más precisa.
Para las instituciones, la descentralización total no es el único criterio; lo relevante es:
La competencia entre protocolos de préstamos está pasando de “más funciones” a “madurez de mecanismo”.
Para comprenderlo, es fundamental distinguir entre aplicaciones a nivel de producto y protocolos a nivel de infraestructura.
La infraestructura financiera real presenta cuatro características principales:
En la actualidad, el préstamo DeFi cumple cada vez mejor estos criterios:
Por ello, cada vez más instituciones de investigación e inversores a largo plazo están vinculando la próxima fase de crecimiento de DeFi al ecosistema de préstamos.